5. La relación médico - paciente en el principio y fin de la vida.
Los anticonceptivos, diagnóstico prenatal, experimentación humana,
la experimentación terapéutica versus no terapéutica, la
eutanasia, la muerte y el suicidio son conflictos que obligaron a definir la
ética como "menú de principios" que se deben seleccionar
y aplicar frente a casos concretos. Por lo tanto la ética quedó
constituida como una rama de la teoría de la decisión.
El sesgo predominante de esta disciplina ha consistido en cuestionar el conjunto
de suposiciones que se toman por sentado de la vida moral.
El concepto de persona también se revisa. La relación que ha supuesto
que la razón controla el deseo ha conducido a un nuevo error, puesto
que la misma no consiste sólo en la capacidad de calcular y coordinar
con distintos medios, sino que en la configuración de la razón
se incluyen factores no intelectuales como son las emociones conscientes o inconscientes.
Así vista la razón en la persona se explica que se transforma
en un tema de negociación de procedimientos ante fines en conflicto.
Se ha colocado al ser normal como núcleo de una entidad autónoma:
la racionalidad y, por lo tanto, la autonomía es el agente moral, el
agente racional, no es un agente de sentimiento.
La ética y los avances en genética.
Las implicaciones de la nueva genética con el descubrimiento del ADN
que concluye en que cada día se aprende más sobre lo que el ser
humano supuestamente cree que es.
Si bien las investigaciones genéticas dan pautas sobre qué realmente
es el ser humano, también llevan a nuevos interrogantes éticos
que superan la práctica y el pensamiento anterior sobre la persona y
tienen que originar una reformulación del fundamento de la vida moral.
La industria de la fertilización in vitro se la ve como efecto de considerar
la esterilidad como una enfermedad pasible de tratamiento médico. El
tema de la terminación selectiva como uno de los riesgos de la fertilización
in vitro, puesto que una vez que han utilizado hormonas potentes para promover
el desarrollo de huevos múltiples se pueden crear embarazos múltiples,
Con el riesgo de perder a todos selectivamente se ha propuesto abortar a algunos
de los fetos manteniendo a otros pero sin determinar sobre quién va a
recaer la elección o qué va a motivar la misma.
La privacidad respecto de brindar información genética en cuanto
a sí mismo es otro de los temas preocupantes ya que existe un derecho
sobre la propia conformación genética que implica la pregunta
sobre qué significa ser uno y tener derecho sobre el cuerpo, la vida
y la historia. Este interrogante no se resuelve con la distinción entre
lo que es de uno y lo que es del otro.
Hay un laberinto conceptual en la determinación sobre quién es
una persona y quién es otra y cómo se conectan con el cuerpo que
experimentan como propio.
En el apuro para actuar todavía se tienen que considerar las implicancias
completas del simple hecho de que en la ética contemporánea no
se ha demostrado un esfuerzo concertado para entender, conocer, aunque no completamente,
lo que constituye la humanidad.
La incertidumbre, la incapacidad para conocer, no solamente los efectos a largo
plazo de nuestra tecnología en la vida humana del futuro, sino, también,
cuál va a ser el efecto de la intervención en vida embriónica
o la intervención sobre algunas piezas del genoma que debe tener efecto
sobre otras partes del mismo, obliga a actuar con exagerada cautela y tolerancia
y a la necesidad profunda de pensar.
Es innegable que se tiene acceso, sin críticas, a lo que es excitante
y desafiante en lo nuevo. Existe el riesgo de socavar la tarea genuina de la
medicina y de la investigación biomédica. No se tiene que perder
la sabiduría del cuerpo común y tenemos como ejemplo metafórico
que el águila no pierde la visión en vuelo y que debe volver para
buscar la vida sobre la tierra. Es un punto de vista y, por lo tanto, un desafío
más a enfrentar.
6. Ética de la medicina posmoderna.
La medicina desde sus orígenes hipocráticos, se definió
y, así lo hace el diccionario, como el arte de curar las enfermedades
y de prevenir la salud.
Que la medicina se conforme con el cuerpo normal, no es compartido por las técnicas,
como la de transplantes y de fertilidad asistida y demás, que nos muestran
instalada una medicina del deseo - recordemos a Pigmalión o a Narciso.
La llamada medicina preventiva - primaria, secundaria, terciaria, según
la canónica de la higiene hoy en día se está convirtiendo,
en un concepto que es el nuevo nombre de la salud, el concepto de calidad de
vida. No se habla casi de más de salud, se habla de calidad de vida;
salud todavía en un término fisiológico, biológico,
organicista, médico, que corresponde a un paradigma decimonónico
positivista.
Calidad de vida responde mejor a la cultura light, característica de
nuestro tiempo.
Una medicina pigmaliónica o desiderativa y el concepto de calidad de
vida, coexisten en una cultura o en un contexto que llamamos posmoderno y cuyos
referentes son Pigmalión y Narciso. Y esa conjunción, un médico
con poder de Pigmalión y un paciente con actitud narcisista, pueden llevar
una peligrosa alianza. El desafío es el de controlar a esta medicina
del deseo y a esta cultura - salud de legitimación hedonista.
Esta medicina del deseo tiene cinco figuras: medicina predictiva, medicina psicoconductiva
o psicagógica, medicina paliativa, medicina permutativa o sustitutiva
y medicina perfectiva. No son nuevas líneas científicas, son orientaciones
del deseo, pero todas las ténicas hoy facilitan esta clase de medicina.
MEDICINA PREDICTIVA: No cabe dudas de que esta medicina existe gracias a la
genética y a la inmunología. Se podría definir en el curso
vital de un individuo el desarrollo de determinada patología. Esta es
una capacidad nueva, el diagnóstico genético es una nueva capacidad
de la medicina. El destino, ahora sabemos que no está en los astros sino
que está en los genes, y la carta de identidad genética que muy
pronto el proyecto genoma humano pondrá a nuestra disposición,
nos va a traer desafíos morales problemáticos, porque esta información
confidencial, reservada de tanto valor, es como dicen los ingleses, "the
burden of Knowledge", la carga del conocimiento, hasta qué punto
saber o no saber.
Por supusto, en casos concretos, el diagnóstico prenatal y el aborto
genético, plantean nuevos desafíos y nuevas responsabilidades
de justificación moral.
MEDICINA PSICOCONDUCTIVA: Cada vez más la psicofarmología, la
psicocirugía, la psicoterapia, el psicoanálisis controlan nuestras
conductas y nuestras mentes. Hoy en día existe la cultura del "Prozac"
y de la "performance", es decir, que se toman medicaciones no para
controlar una enfermedad, sino para dar mejor resultado o rendimiento. En una
pastilla se obtiene vigilia, sueño, entusiasmo, el ánimo alto,
el ánimo bajo; en una cápsula está todo. Es "soma",
la pastilla que en griego significa "cuerpo" y se daba para todo :
para el delirio místico o el criminal. Para cualquier cosa el hombre
puede recurrir a un espíritu químico que va a regular su vida.
MEDICINA PALIATIVA: Es la medicina del confort, que intenta acompañar,
ayudar a morir y controlar los síntomas, el dolor, las molestias.
Lo que pretende la medicina paliativa no es curar, sino cuidar, con lo cual
recupera una vieja dimensión del arte de curar. "Curar a veces,
aliviar a menudo, consolar siempre", era un adagio que repetían
los modernos desde Paracelso.
La medicina del confort también se enfrenta a problemas y desafíos
muy serios: Una opción puede ser la del suicidio asistido y también
la eutanasia, esto es terminar la vida de un paciente mediante una inyección
letal.
MEDICINA PERMUTATIVA: Es la más pigmaliónica. Es la que transforma
nuestro cuerpo de una manera inédita hasta muy poco tiempo. Estas nuevas
formas son los transplantes de órganos y tejidos, la reproducción
médicamente asistida y la ingeniería genética.
Gran desafío el de los transplantes de órganos, porque implican
muchos problemas éticos, sociales y políticos.
Carlos Marx dijo que la reproducción es la primera forma de economía,
la primera forma de producción. Hoy se puede decir que la reproducción
es la última forma de producción, es decir que estamos reproduciéndonos
artificialmente, como una forma de producción. Los problemas de estos
ya conocidos, los embarazos múltiples y tantos otros temas posibles como
el embarazo masculino ( que el famoso "Junior" ha traído hace
poco) y que están en el imaginario social son algunos de los tantos dilemas
que necesitan del control ético básico.
MEDICINA PERFECTIVA: Tiene ya una expresión cultural entre nosotros muy
difundida, que es la medicina plástica, sobre todo la cirugía
estética - cosmética.
La medicina perfectiva será la genética, es decir, las posibilidades
que tendremos de elegir el color de los ojos, el físico, el sexo, etc.;
y mejorar cualidades humanas que consideramos estimables o deseables.
Éste es el desafío, todavía no instalado, el de una medicina
perfectiva que estará en vigencia en el siglo que viene. ¿ cómo
controlarla?, es el desafío simultáneo.
No obstante estos desafíos, problemas y/ o dilemas a tener en cuenta,
se trata de perseverar en el otro aspecto del arte de curar.
El concepto de salud ha venido matizándose desde el año 1946.
Desde ese año en que se crea la OMS, Organización Mundial de la
Salud, en cuya carta fundacional se declara aquella famosa definición:
"la salud es un estado de completo bienestar físico y social y no
simplemente la ausencia de enfermedad", la salud tiene una definición
política, la del "Estado de Bienestar", la sociedad de consumo
o el neocapitalismo económico.
En los años sesenta comienza la teoría del bienestar, en los setenta,
el tema ecológico, en los setenta y ochenta aparecen los estilos de vida,
después aparecen los servicios de salud y finalmente, la genética.
Es decir, la salud o calidad de vida es el resultado de estos cinco grupos de
factores.
"Salud para todos en el año 2000"es un globo que ya se pinchó,
que nadie está dispuesto a defender y, sobre todo el tema del SIDA, no
puede decirse que vayamos del todo bien. Pero, es cierto que se identifica en
un momento, en los años cuarenta, después de la guerra, la salud
con el consumo y con el producto bruto interno, esto es con el bienestar; bienestar
como concepto fundamental económico.
Los estilos de vida, es decir nuestras conductas, inciden de manera significativa
en el proceso salud y enfermedad, pero la ambigûedad de los estilos de
vida también está representada por el "gordoinflón
que está haciendo ocio sobre sus aparatos de gimnasia".
Los servicios de salud tienen mucho que ver con la salud, cosa que a priori
no había por qué admitirlo, porque podría ser que la medicina
fuera "iatrogénica" , que no necesariamente creara más
salud. Pero no, es un hecho que la salud para nuestra sociedad depende en buena
y gran medida de la atención médica.
Por último la Genética, la herencia en el proceso salud - enfermedad,
la cura repartida entre la Biblia y el código genético, da cuenta
del hombre como cultura y naturaleza.
7. Contenido - Desarrollo
Bio - ética da que pensar.
Probablemente razones más morfológicas que semánticas determinaron
la adopción del vocablo bioética en USA, como tantos otros neologismos
modernos compuestos de raíces griegas, lengua de singular capacidad asociativa
de palabras. La preferencia de la biomedicina por el griego -tan marcada como
la del derecho por el latín - y la existencia de un centenar de vocablos
dotados del prefijo vital, legitimaron entrelazar las palabras bios y ethiké.
Por otra parte, este enlace no es una de esas quimeras linguísticas o
palabras compuestas por radicales tomados de lenguas distintas ( por ejemplo,
biomedicina).
Resulta oportuno el consejo de Wittgenstein de tratar las palabras como el médico
trata las enfermedades, o acaso proponer una lexicobioética para el control
del lenguaje biomédico.
La etimología nos dice sobre la verdadera vida y ética de la bioética,
literalmente "ética de la vida" (como también "vida
de la ética").
Bios es en griego vida humana y no vida orgánica ( zoe), de modo que
su sentido no es biológico sino análogico, y lo mismo que el latín
vita significa biografía, historia o relato. Ethiké procede de
êthos, del que existen en griego dos términos, casi homónimos
y sinónimos: ethos = carácter, disposición moral; y ethos
= costumbre, hábito. Pero la acepción ethos en el griego clásico,
por ejemplo en Homero , es de lugar, vivienda o morada, algo físico y
no moral, que refuerza el sentido de propio o íntimo. El latín
mos moris es un calco morfológico y semántico perfecto del griego
ethos ( lo moral como ánimo, costumbre y morada). El concepto bioético
se resume en la expresión griega biotós, la vida buena, que vale
la pena vivir.
Independientemente de la etimología clásica grecolatina, la palabra
bioética tiene gran poder sugestivo como expresión de la cultura
actual.
Pero para no seguir la corriente mistificadora del nombre, es preciso la fidelidad
al ethymón de la bioética desde el habla griega. Y ésta
nos dice que bios es vida humana, cuyo discurso corresponde a la antropología,
y que ethos es el lugar por autonomasia del hombre, la polis, objeto de la política.
Bioética es vida social (e histórica), procura de un mundo habitable
o una vida vivible.
Una verdad transcultural de la bioética.
Es curioso que la cuestión nominal de la bioética no sea tal cuestión
en la literatura corriente de la disciplina. Muy pocos títulos en la
bibliografía internacional, mayoritariamente norteamericana, registran
De nomine quaestio.. Inversamente, en los países latinos que asimilaron
y recrearon la bioética, se ha cuestionado el nombre y la mentalidad
de ésta, proponiéndose alternativas..
Más allá de una reacción xenófoba al colonialismo
bioético - americano, el hecho reflejaría una diferencia cultural
en el abordaje de la disciplina, vale decir en su fundamento o modelo conceptual.
Mientras que la tradición empirista anglosajona, y en particular la pragmatista
norteamericana, se inclina por un procidentalismo, la tradición racionalista
europeocontinental, y en especial la euro latinanoamericana o mediterránea,
es proclive a un fundamentalismo. No cabe duda sobre la posibilidad y necesidad
de integración entre ambas tradiciones culturales.
Quizás esa mediterránea raíz grecolatina aflora en la cuestión
nominal de la bioética.
Académicamente se percibe la disciplina como una manera de pensar, una
filosofía práctica o aplicada como paradigma de la moral civil
y tecnocientífica de nuestro tiempo.
Por otra parte, se entiende a la bioética como que significa ética
médica renovada, pues constituye la nueva filosofía de la medicina
(iatrofilosofía) en la crisis de identidad de ésta respecto de
su objeto, método y fin, para cuyo correspondiente escrutinio filosófico
hacen falta una antropología, una epistemología y una axiología
(agatología) médicas.
Por último, pero en forma abierta, se piensa a la bioética como
biofilosofía, con su teoría (fenomenológica, analítica,
dialéctica u otras) y su práctica ( biomoral, bioderecho, biopolítica...)
de la vida.
En cualquier caso, se confía en la bioética como nueva vida de
la ética en la actual crisis de la humanidad, con la esperanza de una
revolucionaria apropiación bio - ética del destino humano y llegar
a ser lo que queremos y nos debemos ser.
8. Herramienta de análisis comparativo.
Tres temas de la bioética relacionados concontenidos de la literatura
de ficción.
Capítulo 1: Bioética Paradigma de la Ética Tecnocientífica.
Esta incursión es la del desarrollo de la ciencia y de la técnica
del siglo XX, con las ambivalencias del mismo, y, cómo estas ambivalencias
reconocidas desde la más remota antigûedad, desde el mito, han
llegado hoy a hacerse dramáticamente sensibles.
El mito de Dédalo e Icaro ilustra en la antigûedad clásica,
en Grecia, justamente este rostro jánico del progreso; esto es, cómo
la ciencia y la técnica tienen una cara positiva, se puede producir el
bien como consecuencia de la aplicación del conocimiento a nuestros fines
prácticos, pero también se puede caer en el error, en el mal y
ésta es la cara negativa.
El tema es muy conocido, Dédalo e Icaro , padre e hijo, están
encerrados en un laberinto que el primero había construido para encerrar
al Minotauro y la única salida del laberinto, se le ocurre a Dédalo,
y que es a través del vuelo, imitando a los pájaros. Construye
entonces unas alas que adosa a los hombros de él y de su hijo, pegadas
con grasa o miel y consiguen así, con este invento que es el vuelo, el
avión, escapar del laberinto. Dédalo había advertido a
su hijo no volar cerca del sol, pues el calor derretiría el pegamento
y caería al vacío. Icaro no logra el éxito con esta operación,
pues no sigue el consejo de su padre de no aproximarse demasiado al sol y, entusiasmado
por el placer de volar y la felicidad de la libertad, desoye el consejo paterno
y cae al mar.
Los griegos quisieron dar a entender con esto que toda invención "tecnológica"
comporta esta ambivalencia, este rostro jónico. Y los griegos también
expresaron esta ambivalencia en una figura mitológica de la Quimera,
un monstruo formado por las partes de distintos animales. Beleforonte fue el
héroe que mató a la quimera. Beleforonte también sucumbió
a la depresión que lo llevó al suicidio. Con ello, tal vez los
griegos quisieron dar a entender que el hombre no puede dejar de pensar en la
quimera, de crear la quimera. En la actualidad tenemos la posibilidad de retornar
a los monstruos: los dinosaurios de Jurassic Park, o el famoso árbol
artificial conformado con cabezas y partes de más de un centenar de animales,
en el recientemente inaugurado "Animal Kingdom" en el Disneyworld
de Miami, son un ejemplo, pues de alguna manera en el imaginario social nos
recuerdan estas posibilidades que tiene el hombre con su poder tecnocientífico
de recrear criaturas o monstruos.; pero no se debe olvidar que la quimera es
también la metáfora de la fantasía, de la ilusión,
de la imaginación, de la poesía, de la utopía.
Sin quimera no hay posibilidad de vida para el hombre, como Beleforonte demostró.
Siempre se ha sabido de esta ambivalencia, pero la ciencia y la técnica
del siglo XX la han llevado al paroxismo. Primero, porque la ciencia tiene un
poder en si mismo destructivo, la humanidad lo ha experimentado: la bomba atómica,
la explosión nuclear fue para la humanidad la toma de conciencia del
pecado original; es decir, la posibilidad de que la ciencia y la técnica
se empleen para el mal. Esta ambivalencia es la de un gran poder destructivo
que implica el exterminio no solamente de algunos hombres, sino de la totalidad
del género humano. También una humorgrafía del dibujante
Quino recuerda el Holocausto Nuclear en cómo San Pedro ve la tierra explotar
como una bomba atómica, preparando aureolas para todos los hombres .
El potencial destructivo de la física nuclear, ha sido uno de los grandes
hitos del siglo XX de nuestros puntos de referencia para sospechar del poder
de la ciencia y de nuestra posibilidad de controlarlo. Tanto es así que
este poder destructivo se conjuga con otra novedad de la ciencia en el siglo
XX, que es su capacidad factiva o creativa.
La ciencia clásica, que se distinguía de la técnica, era
una ciencia contemplativa, esto es, una ciencia que observaba, que pretendía
no modificar la realidad, y cuando lo hacía, lo hacía a través
de la técnica con criterios muy finalistas, prácticos, morales.
Del poder factivo, creativo de la ciencia, sumado a la posibilidad de su utilización
negativa o para el mal, crea algunas fantasías que en el imaginario social
se reiteran con bastante frecuencia y son, fundamentalmente tres, aunque por
supuesto existen más.
Una de las leyendas que más injerencia tiene en el imaginario social
es la del aprendiz de brujo, una balada de Goethe, que recoje una vieja tradición
europea por la cual se quiere dar a entender que podemos utilizar el conocimiento,
pero éste puede utilizarnos a nosotros. Esta historia se reprodujo en
cine. Walt Disney la llamó "Fantasía", donde el ratón
Mickey lo protagonizó. La partitura de Paul Dukas le dio el "scherzo"
necesario para qué pasa con esa escoba que se pone a barrer por su cuenta,
que termina inundando el laboratorio del brujo, y, si éste no llega a
tiempo, el aprendiz hubiera sucumbido a la catástrofe. Esa posibilidad
de catástrofe se tradujo en 1976, en California, donde se reunieron doscientos
biólogos moleculares para proponer una moratoria de las investigaciones
biogenéticas con el propósito de evitar posibles efectos indeseados:
los llamados bioazares, por la salida al exterior de material de laboratorio,
virus, etc.
Otra fantasía corriente en nuestros días, respecto del desarrollo
tecnocientífico, es el del Dr. Frankenstein, también argumento
de 1818. Mary Godwin, esposa de Shelley, el gran poeta inglés, escribe
esta novela de terror dentro del movimiento gótico, pero de alguna manera,
creando el género de anticipación o de literatura de ficción,
porque es el caso de Frankenstein, tantas veces llevado al cine desde Boris
Karloff a Mel Brooks y, recientemente, Coppola con Robert de Niro. El tema de
Frankenstein, ya no el bioazar o la biocatástrofe, sino la diogénesis
o la teratogénesis, se refiere a la capacidad que tienen la ciencia y
la técnica de engendrar monstruos.
La tercera metáfora del imaginario social respecto del progreso tecnocientífico
corresponde al famoso Un Mundo Feliz (Brave New World), de Aldous Huxley, novela
que narra en forma de anticipación, en 1932, lo que sería la sociedad
biocrática, una sociedad dominada, controlada, normatizada por el poder
científico y técnico y, muy particularmente, biológico.
Las páginas de Huxley sorprenden todavía, en forma retrospectiva
porque en ellas podemos encontrar la embriogénesis, la partenogénesis,
la clonación, los bebés de probeta, la eutanasia, los cuidados
paliativos, los hospitales de moribundos, la psicofarmacología actual,
etc. Huxley ahonda sobre el extravagancia de la ciencia, la técnica y
el megaintelectualismo cuando dice: "...Una de las cosas más difíciles
de recordar es que el mérito de un hombre en una esfera o contexto, no
constituye una garantía de su mérito en otra.../...el problema
está en transformar un escepticismo intelectual de espectador en un modo
de vida general y armonioso..../...lo evidente a que vuelve el intelectual,
si llega bastante lejos, no es, por supuesto, lo mismo que lo de los no intelectuales.
Porque de éstos es la vida misma, y lo evidente de aquél no es
sino la idea de esa vida. No son muchos los que pueden dotar de carne y sangre
a esta idea y hacer de ella una realidad.../El verdadero encanto de la vida
intelectual, la vida consagrada a la erudición, a las investigaciones
científicas, a la filosofía, a la estética, a la crítica;
es su facilidad. Es la sustitución de las complejidades de la realidad.
Es incomparablemente más fácil saber muchas cosas, por ejemplo,
acerca de la historia del arte y tener ideas profundas acerca de la metafísica
y de la sociología que, saber intuitivamente y personalmente algo acerca
de nuestros semejantes y llevar relaciones satisfactorias con nuestros amigos
y nuestros maridos, mujeres, amantes , hijos.../Vivir es más difícil
que el sánscrito, la química o la economía política.
La vida intelectual es un juego de niños; lo cual explica el que los
intelectuales tiendan a convertirse en niños y luego en imbéciles
y, finalmente, como claramente demuestra la historia política e industrial
de los últimos siglos, en lunáticos homicidas y bestias salvajes.
Es mucho más fácil ser un niño intelectual o un lunático
que un hombre adulto y armonioso. He aquí por qué tanta demanda
de educación superior. Las personas se abalanzan hacia los libros y las
universidades como hacia los cafés. Quieren ahogar su conciencia de las
dificultades que presenta el vivir adecuadamente en este grotesco mundo contemporáneo;
quieren olvidar su deplorable insuficiencia en el arte de la vida.../Los libros
y las conferencias son mejores para ahogar las penas que la bebida y la fornicación:
no dejan dolor de cabeza, ni aquella desesperante sensación de post coitum
triste...".
Nada más clásico y más actual, Huxley hacía esta
referencia respecto del saldo que dejaba la revolución industrial; hoy
se reactualiza pues "la gente se abalanza sobre computadoras, Internet,
cibernética en general, más hacia las drogas que al vino, etc".
También cuando dice: "...Habiéndose acostumbrado uno a dividir
y vencer en nombre del intelecto, es difícil detenerse.../ la dificultad
consistirá en actuar conforme a la creencia.../
Un hombre que se ha esforzado siempre por alentar sus tendencias intelectuales
a expensas de todas las demás, evita cuanto puede las relaciones personales;
observa sin participar; no gusta de abandonarse, es siempre espectador más
que actor.../...por esa supresión de relaciones emotivas y de piedad
natural se le figura que consigue liberarse, liberarse de la sentimentalidad,
de lo irracional, de la pasión, de la impulsividad, de la emoción...,
pero en realidad no ha hecho otra cosa que estrechar y disecar su vida y, lo
que es más, ha embotado su inteligencia por el mismo procedimiento con
que pensaba emanciparse. Su razón es libre, pero tan solo para ocuparse
de una pequeña fracción de experiencia. Él se da cuenta
de sus defectos psicológicos y, teóricamente desea modificarse.
Pero es difícil romper con los hábitos de toda una vida, y puede
que los hábitos no sean sino la expresión de una indiferencia
y una frialdad innatas que sería casi imposible vencer...y, para él,
de todos modos, la vida simplemente intelectual es más fácil;
es la línea de menor resistencia, porque es la línea que evita
a todos los seres humanos..."
La ciencia, además de ser destructiva en su poder, tiene la posibilidad
de ser creativa - factiva y no meramente contemplativa, como los ejemplos anteriores
lo han señalado, es una ciencia antropoplástica, una ciencia y
una técnica demiúrgicas; la revolución biológica
nos muestra esto de manera muy clara. En esta técnica demiúrgica,
esto es técnica capaz de crear al hombre o, por lo menos, de transformarlo,
de recrearlo , hay dos grandes líneas tecnológicas: una es cibernética,
que a través de la inteligencia artificial y la robótica suple
las capacidades humanas con la máquina y la otra llamada biogenética,
que es la capacidad de producir la vida en el laboratorio. La posibilidad cibernética
sorprende en la cantidad de películas que reflejan las transformaciones
del cuerpo contemporáneo: "Terminator", "Alien".,
"Batman", "La Mosca", "Freddy Cruger", "Tijeras",
"The Mask",etc; como si el cine, también , estuviese revelando
en pantalla todas estas posibilidades de Pigmalión.
La otra línea demiúrgica antropoplástica es la del homúnculo,
que consistía, según la tradición hermética y también
de los alquimistas y de Paracelso, entre otros hombres del Renacimiento, en
producir al hombre en el laboratorio, en la probeta o en el alambique, a partir
del semen. Esta historia hoy se ha realizado con la fertilización in
vitro; el hombre ha podido extraer el huevo del nido, ponerlo en la placa de
Petri, fertilizarlo y luego hacer con él muchas cosas más.
La alternativa de Pinocho viene a cuento para recordar que el hombre no es un
animal sin razón, ni es una máquina, y ésta es una gran
ambivalencia y su gran dificultad; el hombre no se reduce a la vida, ni siquiera
en el laboratorio, ni se reduce a la máquina por más sofisticada
o robótica que sea. La tierna historia de Pinocho que acuñó
nuestros sueños infantiles y debemos a la pluma de Carlos Lorenzini o
Callodi, que era su seudónimo, salió como historia para niños
que muestra cómo el hombre no es ni una madera ni un espíritu,
o sea no es cuerpo ni es alma, sino un producto de la cultura y de la educación.
Pinocho es un perverso polimorfo, es el niño malo, desobediente , egoísta,
ingrato con su progenitor y mentiroso, las hace todas, se junta con malas compañías;
pero lentamente va desarrollando su consciencia moral hasta llegar a ser una
persona de buen corazón.
Capítulo 2: Crisis de la Vida y de la Ética.
La vida ha pasado, básicamente, por tres crisis:
1-La bioética como disciplina no se conformó con la idea de Potter.
Sin duda, el gran problema o el problema macro de la bioética es la crisis
de la vida por la catástrofe ambiental; esta situación de la tierra
en terapia intensiva, o sea el hecho de que cada vez comprendemos más
que nuestros recursos naturales se extinguen, se agotan y nuestro medio o hábitat
se deteriora. Ello puede considerarse como mito, como Gaia, es decir, un organismo
en el equilibrio paradigmático u homeóstasis. Se reconoce una
falta de ética de la vida que se puede simbolizar con la figura bíblica
de Noé, cuyo libro sobre el diluvio universal, la fabricación
del arca de salvación de las especies y de la especie humana, es el argumento
ecológico perfectamente descripto en la Biblia. Se extrae como análisis
literario de la misma la necesidad de la Alianza, como una simbiosis con la
naturaleza, un reconocimiento de ella como nuestra socia o compañera,
no como nuestra enemiga a quien debemos simplemente dominar tal como fue la
consigna baconiana de los tiempos modernos: la de que el hombre es el señor
de la naturaleza, debe conquistarla, dominarla y someterla a su arbitrio. De
hecho, por ese camino, se han conseguido muchas cosas, grandes cosas, la revolución
industrial finalmente, pero también con ello se ha llegado a los límites
de nuestras posibilidades de habitar el planeta. La Alianza desde Noé,
o el pacto, es una imagen fecunda en la cual debemos instalarnos éticamente,
como nuevo peldaño moral hacia fines de siglo.
2-La segunda crisis bioética es la revolución biológica
con la fantasía del homúnculo, el hombrecito saliendo de un tubo
de ensayo según la doble hélice de Watson y Crick como estructura
del ADN, y el hombre formulado o reformulado en el laboratorio.
Esto lleva a la comparación mitológica de Pigmalión , escultor
chipriota que se había enamorado de la estatua salida de sus propias
manos y logró que Venus, la diosa del amor, le concediera el milagro
de convertirla en una mujer de carne y hueso, Galatea, con quien Pigmalión
se casó. ¿Qué enseña Pigmalión?. Un mito,
que en la cultura occidental desde Ovidio hasta Bernard Shaw, es una constante.
Pigmalión es una voluntad antropoplástica, muy machista, porque
quiere hacer la mujer ideal, la mujer de sus sueños ( dentro de una cultura
occidental muy machista).
Pero en general el hombre aspira a plasmar al hombre, a reformular al hombre
y esta es una propuesta pigmaliónica, antropoplástica, la posibilidad
de modelar, de esculpir, de transformar el cuerpo humano. La biología
molecular y la biogenética son una verdadera revolución, un punto
de inflexión, el desarrollo de la tecnociencia como la fisión
atómica y la teoría atómica fueron respecto de la física
nuclear, un equivalente de lo que es la biología molecular. Lo pigmaliónico
se observa en el hombre como ser carenciado, minusválido, deficiente
comparado a cualquier otro animal, pero logra compensar sus carencias originarias
o adquiridas mediante artefactos o aparatos ortopédicos de la cultura.
Son las prótesis que el hombre va fabricando para lograr los objetivos
de su supervivencia, porque la crisis de la vida lo superan. Otros ejemplos
de esta índole se encuentran en El Retrato de Dorian grey, Fausto, etc.,
Asimismo, el tema de los principios de la Bioética, respecto de los "deberes
del médico", escrito por el eximio dramaturgo Italiano, Luiggi Pirandello,
y sabiamente interpretado en nuestro país por "El Grupo de Teatro
Latino",correspondiente al Círculo Médico de Lomas de Zamora,
dirigido por el actor y director argentino Juan Di Tullio.
3-La medicalización de la vida encuentra su paradigma y/ o correspondencia
literaria en 1978 cuando aparece una enciclopedia, cuyo editor fue Warren Reich,
sobre moral médica ampliada como ética médica tradicional
con extensión a la enfermería, a la atención de la salud,
a los problemas sanitarios, a los problemas del medio ambiente, etc, y cuya
figura literaria es la del Dr. Knock. Los hipocráticos fueron los primeros
en introducir en el estudio clínico, el concepto de crisis (cambio, no
sólo algo negativo). Knock o el triunfo de la medicina fue estrenada
en París en 1923.Knock tiene una tesis muy audaz para su época
que defendía con tanto entusiasmo como la bioética, la cual dice:
"sano es un enfermo que se ignora; no existe la salud, lo único
que existe es la enfermedad más o menos crónica, más o
menos aguda, más o menos grave, más o menos ligera. No existen
sujetos sanos, sólo existen sujetos enfermos". En otras palabras
knock estaba diciendo: "no existe más gente siguiendo un tratamiento";
lo cual es evidente actualmente con la cultura de la medicalización,
controlada con el poder médico. Hoy todos siguen una dieta , hacemos
ejercicio, controlamos nuestro cuerpo, etc. La trampa de Knock está en
hacer pasar lo que es una condición del hombre, la finitud, su vulnerabilidad,
su caducidad, su mortalidad, por una enfermedad y entonces se medicaliza la
existencia humana. La medicina siempre juega en este filo, entre lo espiritual
y lo positivo, lo científico.
Capítulo 3. Ética de la Medicina Posmoderna.
A continuación se trata de comprender el impacto de la bioética
en la medicina, a partir de las transformaciones de ésta. La medicina
está cambiando sus fines y, como los fines son los objetivos de la conducta
moral, se debe examinar qué persigue la medicina y qué significado
moral tiene este cambio de fines.
La medicina, desde sus orígenes hipocráticos, se definió,
y así lo hace el diccionario, como el arte de curar las enfermedades
y de prevenir la salud; es decir, la medicina ha tenido inicialmente dos grandes
objetivos: curar las enfermedades una vez instaladas ellas en los hombres o
en la sociedad, lo que se llama epidemia y prevenirlas o promover la salud.
Así, la medicina tradicional, restaurativa, se va encaminando más
y más hacia una medicina que muchos han considerado del deseo. Una medicina
desiderativa, del deseo que se aparta de esa función meramente restaurativa
o recuperadora del orden fisiológico. Esa "medicina del deseo o
hedonista, y sólo del conocimiento" es la que se tiene una correspondencia
literaria.
Ejemplos:
Con la genética y la inmunología se puede hoy definir en el curso
vital de un individuo el desarrollo de determinada patología. Esta es
una capacidad nueva, el diagnóstico genético es una nueva capacidad
de la medicina. El destino, no está en los astros sino en los genes y
en la carta de identidad genética que el proyecto genoma humano podrá
poner a nuestra disposición muy pronto. Estas novedades traerán
también sus propios problemas. ¿Qué es mejor, saber o no
saber de qué color serán los ojos del niño que espero?.
Edipo, el hijo de Layo y Yocasta, es un ejemplo de ese intento por saber su
afiliación, su identidad, su origen y de lo que resultó, finalmente,
en la tragedia cuando él supo la verdad de que había desposado
a su madre, matado a su padre y destronado al rey. Los tres grandes crímenes
de la humanidad: parricidio, incesto y magnicidio. ¿Por qué? Porque
quería saber.
Esta tesis se renueva a la anteriormente ( sin negarla) consagrada por la psicología
en su análisis literario de la obra, donde se ocupa del enamoramiento
de Edipo con su madre y de allí la concepción del complejo homónimo.
La medicina paliativa, considerada de confort, se representa con la figura de
San Martín de Tours, que se desprende de un pedazo de su capa para cubrir
las necesidades del menesteroso. Paliare, en latín, después palium,
significa cubrir, manto, tapar. Lo que pretende la medicina paliativa no es
curar, sino cuidar, con lo cual recupera una vieja dimensión del arte
de curar: "Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre", era
un adagio que repetían los modernos desde Paracelso.
Los estilos de vida, los servicios de salud resultan, a veces, en Calidad de
Vida y la medicina del deseo. Dos figuras míticas resumen éstas:
La de Narciso, en la expresión de Caravaggio, es símbolo de la
cultura posmoderna, de la justificación hedonista del sujeto y el individualismo
contemporáneo; por otro lado Pigmalión, el arte de transformar
la naturaleza humana y la medicina del deseo. La calidad de vida responde mejor
a la cultura light, característica de nuestro tiempo.
Una medicina pigmaliónica o desiderativa y el concepto de calidad de
vida, coexisten en una cultura, en un contexto o en una condición que
llamamos posmoderna y cuyos representantes son Pigmalión y Narciso (
el que mirándose en un espejo de agua conjura el amor y el gusto por
sí mismo elevado a la más alta potencia), es decir un médico
con poder de Pigmalión y un paciente con actitud narcicista, puede llevar
a una peligrosa alianza.
De ambos resulta el gran poder de la medicina, simbolizado por el Dr. Knock.
Pigmalionismo, Narcicismo y Knockismo son las tres tentaciones que hoy coexisten
con la medicina.
A La saga de Asclepio o Esculapio, corresponde el pecado original de la ética
médica.
Asclepio o Esculapio, era el dios de la medicina para los griegos y su saga
es muy conocida, la de resucitar muertos. Pero su poder lo llevó a cometer
dos pecados capitales, el de la soberbia y la codicia. Resucitaba muertos considerando
que él estaba en condiciones de transgredir los límites de la
naturaleza, de hacer lo que estaba de alguna manera solo facultado a los dioses,
pero no a los mortales. Y, entonces, fue castigado por Zeus, con su saeta hoy
modernizada del helicoide de Watson y Crick. Se dice que Asclepio aceptó
a resucitar a los muertos, un poco por hybris que decían los griegos
, por soberbia; pero también por codicia, ya que pasaba honorarios altamente
diferenciados por estas prácticas, también muy diferenciadas.
La epicrisis de nuestra cultura se resume en el mito griego clásico de
origen del hombre, que destaca los respectivos dones de sendos protectores del
género humano: Prometeo y Hermes o Mercurio. El primero aporta con el
robo del fuego las artes ígneas, esto es, los saberes técnicos.
El segundo distribuye igualatoriamente las virtudes morales, vale decir, la
piedad, pundonor y la justicia.
En el mito de Prometeo según la versión platónica de Protágoras,
se describen tres intervenciones demiúrgicas en el origen de la humanidad:
la indefensión natural, generada por la torpeza de Epimeteo que dejó
al hombre desvalido respecto de los animales ( desnudo, descalzo, desarmado).
la invención de las técnicas, provista por Prometeo con el robo
del fuego a Vulcano y Minerva, pues las artes mecánicas y la inteligencia
práctica son indispensables para la supervivencia de la especie.
la instauración de las normas, don de Zeus a través de Hermes,
de la sabiduría moral o virtudes políticas (piedad, pundonor,
justicia), distribuidas democráticamente para la humana convivencia.
CONCLUSIÓN
El objetivo de la introducción de este trabajo, se ve cumplido desde
la perspectiva de un punto de vista respecto del concepto de bioética,
teniendo como referencia al autor J. Mainetti. El análisis desarrollado
se ha hecho en base a breves ejemplificaciones bibliográficas o del género
literario, pues el mismo, que podría realizarse "in extenso",
ocuparían una gran extensión manuscrita.
No obstante, se ha tratado de que los mismos sean esclarecedores en cuanto al
propósito de demostrar que esta disciplina puede resultar significativamente
útil o importante en el análisis literario, partiendo desde su
concepción nominal y/o lingûística y desde su polisemia.
Para ello el o los textos del Dr. J.A.Mainetti han sido no sólo el eje
referencial sino la musa inspiradora para este propósito personal. A
la inversa y, para repetir una instancia, el mito de Prometeo se renueva hoy
en la figura de Pigmalión, el escultor antropoplasta, con la revolución
biológica ( y bioética), transformadora de la naturaleza humana,
una revolución cultural como la del primero porque implica un punto de
inflexión en la técnica y un cambio correspondiente en la humana
mentalidad.
Se trata de una nueva respuesta creativa del hombre a otro desafío vital,
que amenaza la supervivencia de la especie, en nuestro caso la crisis ecológica
planetaria. La Bioética sería así, el signo, desde el signo
lingûístico al semántico, de los tiempos como fórmula
que combina un secreto de la vida y un suplemento de la moral. Doble exigencia
para el hombre en su realidad terrena. Por último, en las obras literarias
encontramos el ineludible dibujo de la existencia, del destino humano, porque
se distingue, sobre todo la extraordinaria técnica de que se sirven los
autores para representar las ambivalencias de las que nos manifiesta la bioética,
como dice claramente el Dr. Mainetti, pues es el acabado cuadro de la sociedad
dentro de los limitados márgenes de la propia condición humana,
dándonos una galería de comportamientos, humanos y sociales, siempre
presentes, siempre clásicos.
Basado y trabajado en el libro "Ética de la Vida y Vida de la Ética
en el fin de siglo: del Dr.José Mainetti. Fundación Mainetti.
La Plata. Pcia de Buenos Aires
Trabajo enviado por:
Liliana Duarte.
biblioteca@cirmedmatanza.com.ar