"BIOÉTICA Y LITERATURA"
(de una cuestión nominal de la Bioética como instrumento de análisis
Literario. Un punto de vista.)
Basado y trabajado en el libro Ética de la Vida y Vida de la Ética
en el fin de siglo del Dr.José Mainetti. Fundación Mainetti. La
Plata. Pcia de Buenos
Por Liliana Duarte.
MARCO CONCEPTUAL
El Dr. Mainetti dice: "Desde los "atardeceres" del siglo XX y,
respecto de la disciplina de la Bioética como Ética de la vida
y vida de la ética, se la ha tomado como la más representativa
de lo que es la ciencia y la técnica como así su control normativo
en este fin de siglo. No cabe duda, igualmente, de que en este fin de siglo,
el discurso moral se ha transformado en el metarelato o megadiscurso político,
público, académico, institucional, etc. Todo es ética en
este momento, como palabra de moda, lo cual no quiere decir que la realidad
de su contenido sea tal." De su palabra o concepto nominal se puede hacer
una abstracción lingûística y describirla por su forma y
contenido, o bien por su etimología , significado y sentido. Hacerlo
desde un punto de vista lingûístico es hablar del signo propiamente
dicho y describirlo semiológicamente. Hacerlo desde su sentido propiamente
dicho es describirla y desarrollarla hermenéuticamente. Hacerlo como
descripción desde su polisemia y correspondencia literaria es realizar
una abstracción y dar una visión de imágenes sugestivas
de una bioética ficta, como de la metafísica o de la teología,
como ramas de la ciencia ficción o de la literatura fantástica
y, de algún modo un género literario.
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo representa un intento de demostrar, como objetivo, a la
bioética como instrumento de análisis literario, partiendo del
abordaje a tres temas que conciernen a la disciplina en cuestión y su
"encuentro" en los mitos, en la literatura clásica, contemporánea,
cine, teatro; es decir en el arte. Para dicha demostración se ha tomado
como eje referencial el texto "Ética de la Vida y Vida de la Ética
en el fin de siglo", cuyo autor es el Dr. J.A. Mainetti. Desde allí
el desarrollo del mismo es breve en lo que concierne a la descripción
ejemplificadora, pues cada uno de ellos abarcaría un centenar de páginas
si son sometidos a una relación, descripción y extrapolación
exhaustiva. No obstante, los mismos son esclarecedores pues la presentación
contiene los conceptos textuales de este gran maestro de la Bioética.
Para una lectura lineal del mismo, en el contenido del trabajo se observará:
Conceptos preliminares respecto de la ética.
Etimología de la palabra bioética y su extensión significativa.
Presentación de la misma en tres capítulos principales que conciernen
a los siguientes temas:
"Paradigma de la ética tecnocientífica", "el fenómeno
cultural de la crisis de la bioética" y "Ética de la
medicina posmoderna" y sus correspondientes relaciones, semejanzas, correspondencias
literarias.
No es objetivo, en este trabajo, fiscalizar los contenidos desde el cometido
médico.
Completa el objetivo la intención personal de estudiar o "ver"
a la Bioética, desde otro punto de vista.
CONCEPTOS PRELIMINARES
¿QUÉ ES LA ÉTICA?
La ética se interesa por las obligaciones morales, la responsabilidad
y la justicia social. La palabra deriva de los términos griegos "ethikos"
y "ethos" que significan uso o costumbre. Según Aristóteles,
el término incluye la idea de carácter y disposición. Así,
la ética refleja el carácter del individuo y, más contemporáneo
quizás, el carácter de la organización , que es un grupo
de individuos. Hay muchas formas de definir la ética. Lo último
que se ha dicho es que a través del estudio de la ética la persona
entiende y se guía según lo que está bien o mal moralmente.
Aun así, la controversia todavía persiste debido a las diferencias
de valores y perspectivas. Lo que puede ser éticamente bueno para una
persona, puede ser malo para otra. Debido a esto, la sociedad tiende a definir
a la ética en términos de comportamiento. Por ejemplo, una persona
es considerada ética cuando procede de acuerdo con renombrados principios
morales basados en ideales tales como rectitud, justicia y verdad. Estos principios
gobiernan la conducta tanto en los niveles individuales, y pueden estar basados
en valores, cultura, religión e, inclusive, legislación. Los stándares
éticos, en consecuencia pueden cambiar, o al menos ser influidos por
los cambios legislativos o en los valores sociales. A partir del momento en
que es posible que los stándares éticos cambien, alguien puede
preguntar por qué la sociedad opera con ética. La respuesta no
es tan simple. La ética es un elemento esencial de éxito en los
niveles individuales y organizacionales. En la sociedad, valoramos la libertad
personal. Sin embargo, si, en ejercicio de nuestra libertad, comprometemos nuestra
ética, dañamos a esa sociedad. Esto es, terminamos cercenando
nuestra libertad individual y el goce de la de otros, así como nuestra
base ética. De modo que la ética constituye el fundamento de la
clase de persona que somos y de la clase de organización que representamos.
Esto es ética aplicada a la gestión empresarial. Aplicada a la
salud o a la atención de ella, se la denomina Bioética cuyos principios
derivan de la anterior y con la misma relevancia e importancia pues redunda
en el individuo y en la sociedad. De allí que también se hable
de una ética social y una bioética social. En cuanto a su concepto
nominal (el de Bioética) existen, desde su epistemología, génesis
y desarrollo unas cuantas valoraciones de la que se ocupa este trabajo en cuestión:
"¿Qué es la bioética, desde el punto de vista nominal?"
REVISIONISMO
LA CUESTIÓN NOMINAL DE LA BIOÉTICA
La cuestión del nombre no es de mera etiqueta para la bioética
sino que interesa a la esencia y existencia mismas de la disciplina. A principios
de la década del `70 aparece en los EE.UU. la novedad terminológica
y conceptual de la bioética. Traspuestas las fronteras nacionales e idiomáticas,
la bioética es hoy una común empresa académica y cosmopolita
para el tratamiento de los problemas normativos de la biomedicina. Pero la nominis
quaestio bioética, más allá del interés por el origen
y difusión del vocablo, da que pensar sobre la naturaleza de una disciplina
nacida de la lengua griega por el enlace de bios y ethiké.
El recurso a la etimología ( éyimos= verdadero) ilustra también
una verdad transcultural de la bioética, la del fundamentalismo latino
de cara al pragmatismo anglosajón. Según el registro disponible,
el término bioética se introduce por primera vez en el título
del libro de Van Rensselaer Potter "Bioethics, Bridge to the Future"(
1971). Ésta dice la síntesis de "dos culturas"y una
clave para construir el "puente hacia el futuro" que propone el subtítulo:
biología moral como calidad de vida ante el desafío ecológico
planetario. El segundo empleo del vocablo pertenece a una institución,
"The Joseph and Rose Kennedy Institute of Ethics for the Study of Human
Reproduction and Bioethics", fundado por André Hellegers con el
patrocinio de la familia Kennedy en 1972 y que, a la muerte de aquél
se transformó en el Kennedy Institute of Ethics (1979). Como Potter con
su propuesta ambiental, Hellegers tuvo una inspiración macobiótica
reproductiva con su proyecto poblacional, la biología reproductiva aplicada
a la mejora de la sociedad humana. Sin embargo, a pesar de ambos megaproyectos
bioéticos, la palabra tardó en imponerse como el nombre de la
nueva ética médica o bioética, a la que dio estatuto epistemológico
y pila bautismal la "Encyclopedia of Bioethics " (1978).
A partir de entonces, durante los `80, las instituciones académicas,
políticas y asistenciales de EE.UU. acuñan, si bien con algunas
reservas sobre la autenticidad que no tuvieron la divisa corriente. En los medios
intelectuales se advertía, por un lado, cierto equívoco del término
- identificar la biética con una fundamentación biológica
de la moralidad, siendo contrario sensu la propuesta mayoritaria una ética
aplicada a la biomedicina; y por otro lado, la extensión del campo biético
respecto de la ética médica tradicional, se suponía distraer
del objetivo social reformista de la medicina y la atención de la salud.
En cualquier caso, el solapado debate por la comprensión y la extensión
del concepto bioético epilogó con la aceptación del término.
Otra instancia nominativa y conceptiva se planteó con la importación
internacional de la bioética, particularmente en los países europeos
y latinoamericanos. El caso Francés es paradigmático en la resistencia
al monopolio o colonialismo bioético ( y biológico) norteamericano,
sentido como imperio de la Coca Cola o los Mac Donalds. Se denuncian los serios
equívocos y la polisemia del vocablo, el que no obstante la censura gana
las publicaciones y los medios de comunicación; si proscribirlo es imposible,
debe aceptárselo con reservas y el compromiso de despejar sus seudo significados.
Después de rotado, también en Francia la bioética le "salvó
la vida a la ética", incluso nominalmente, pues en el uso de la
filosofía práctica, "ética" empieza a desplazar
a la "moral", una patente griega renueva la latina. Y este es justo
el locus classicus en la nomiinalis quaestio de la bioética. Es curioso
que la cuestión nominal de la bioética no sea tal cuestión
en la literatura corriente de la disciplina. Muy pocos títulos en la
bibliografía internacional, mayoritariamente norteamericana, registran
DE NOMINE QUAESTIO.
Inversamente, en los países latinos que asimilaron y recrearon la bioética
se ha cuestionado el nombre y la mentalidad de ésta, proponiéndose
alternativas. Más allá de una reacción xenófoba
al colonialismo bioético anglo -americano, el hecho reflejaría
una diferencia cultural en el abordaje de la disciplina, vale decir en su fundamento
o modelo conceptual. Mientras que la tradición empirista anglosajona
- y en particular la pregmatista norteamericana - se inclina por un procedimentalista,
la tradición racionalista europeocontinental - y en especial la euro
latinoamericana o mediterránea - es proclive a un fundamentalismo . No
caben dudas sobre la posibilidad y necesidad de integración entre ambas
tradiciones culturales. Quizás esa mediterránea raíz grecolatina
aflora en nuestra cuestión nominal de la bioética. Cómo
percibimos académicamente la disciplina: En primer lugar, vemos en ella
una manera de pensar, una filosofía práctica o aplicada como paradigma
de la moral civil y tecnocientífica de nuestro tiempo. En segundo término,
entendemos que la bioética significa más que ética médica
renovada, pues constituye la nueva filosofía de la medicina (iatrofilosofía)
en la crisis de la identidad de ésta respecto de su objeto, método
y fin, para cuyo correspondiente escrutinio filosófico hacen falta una
antropología, una epistemología y una axiología (agatología)
médicas. Por último, pero en forma abierta, se piensa a la bioética
como biofilosofía, con su teoría ( fenomenológica, analítica,
dialéctica u otras) y su práctica ( biomoral, bioderecho, biopolítica
)
de la vida.
En cualquier caso, confiamos en la bioética como nueva vida de la ética
en la actual crisis de la humanidad, con la esperanza de una revolucionaria
apropiación bio-ética del destino humano y llegar a ser lo que
queremos y nos debemos ser.
BIOÉTICA: ÉTICA DE LA VIDA Y VIDA DE LA ÉTICA EN EL FINAL
DE SIGLO XX: PARADIGMA DE LA ÉTICA TECNOCIENTÍFICA.
La primera incursión es la del desarrollo de la ciencia y de la técnica
en nuestro reciente pasado siglo XX, con las ambivalencias del mismo y, cómo
estas ambivalencias reconocidas desde la más remota antigûedad,
desde el mito, han llegado hoy a hacerse dramáticamente sensibles. El
mito de Dédalo e Icaro en la antigûedad clásica, en Grecia,
justamente el rostro jánico del progreso; esto es, cómo la ciencia
y la técnica tienen una cara positiva, se puede producir el bien como
consecuencia de la aplicación del conocimiento a los fines prácticos,
pero también se puede caer en el error, en el mal y ésta es la
cara negativa. Dédalo e Icaro, padre e hijo, están encerrados
en el laberinto que el primero había construido para encerrar al Minotauro
y la única salida del laberinto se le ocurre a Dédalo, y que es
a través del vuelo: construye entonces unas alas que adosa a los hombros
de él mismo y de su hijo, logrando así, con este invento fenomenal
que es el vuelo, el "avión" para escapar del laberinto. Pero
ocurrió que Icaro no logra el éxito con esta operación,
pues no sigue los consejos de su padre de no aproximarse al sol porque las alas
estaban pegadas y el sol podía derretírselas. Icaro, entusiasmado
por el placer de volar, el deseo satisfecho, se aproxima al sol, desoye el consejo
paterno y perece. Los griegos quisieron dar a entender con esto que toda invención
tecnológica comporta esta ambivalencia, este rostro jánico. Y
los griegos también expresaron esta ambivalencia en una figura mitológica
de la quimera, un monstruo formado por las partes de distintos animales. Beleforonte
fue el héroe que mató a la quimera, pero al matar la quimera,
Beleforonte también sucumbió a una depresión que lo llevó
al suicidio. Con esto, tal vez los griegos quisieron dar a entender que el hombre
no puede dejar de pensar la quimera, de crear la quimera. Hoy en día
existe la posibilidad de retornar a los monstruos: los dinosaurios de Jurassic
Park, de alguna manera en el imaginario social nos recuerdan estas posibilidades
que tiene el hombre con su poder tecnocientífico de producir monstruos;
pero no nos olvidemos que la quimera es también la metáfora de
la fantasía , de la ilusión, de l imaginación, de la poesía,
de la utopía. Sin quimera no hay posibilidad de vida para el hombre,
como Beleforonte nos lo está señalando. Siempre se ha conocido
de esta ambivalencia, pero la ciencia y la técnica del siglo XX la han
llevado al paroxismo. Primero, porque la ciencia denota un poder en sí
mismo destructivo, la humanidad lo ha experimentado: la bomba atómica,
la explosión nuclear fue para la humanidad la toma de conciencia del
pecado original; es decir, la posibilidad de que la ciencia y la técnica
se empleen para el mal. Esta ambivalencia es la de un gran poder destructivo
que implica el exterminio no solamente de algunos hombres, sino de la totalidad
del género humano. Aunque parezca apocalíptico este aporte, el
poder destructivo se conjuga con otra novedad de la ciencia en el siglo XX,
que es su capacidad factiva o creativa. La ciencia clásica, que se distinguía
de la técnica, era una ciencia contemplativa, esto es, una ciencia que
observaba, que pretendía no modificar la realidad y, cuando lo hacía,
lo hacía a través de la técnica con criterios finalistas,
prácticos, morales. La ciencia moderna no es un ciencia contemplativa,
sino una ciencia práctica, de acción que modifica la realidad
sobre la cual actúa, y esto es en la física, en los quantum, los
genes, en los embriones, en los envitriones: "para conocer necesito operar".
Éste es el gran dilema de nuestro conocimiento en la ciencia y en la
técnica actuales. Algunos ya hablan de tecnociencia porque nuestra ciencia
es técnica, no se puede no actuar, para conocer se necesita intervenir.
La revolución biológica nos muestra esto de manera muy clara,
como si nuestras capacidades de transformar la naturaleza cósmica estuvieran
hoy día vueltas hacia la transformación de la naturaleza humana.
Y esto es lo verdaderamente inquietante y lo que, desde el punto de vista moral
crea la sorpresa, la pregunta, la incertidumbre y el desafío desde nuestros
días hacia el futuro. En esta técnica demiúrgica, esto
es técnica capaz de crear al hombre o, por lo menos, de transformarlo
o recrearlo, hay dos líneas tecnológicas: Una cibernética,
que a través de la inteligencia artificial y la robótica suple
las capacidades humanas con la máquina y la otra biogenética,
que es la capacidad de producir la vida en laboratorio. En la línea cibernética,
en el imaginario histórico de la sociedad occidental por lo menos, desde
Israel existe una vieja leyenda judeo - cabalística, que es la del Golem,
a la que el escritor Borges dedicó un hermoso poema, e incluso la edición
de Gustav Meyrink, un escritor austríaco de los años anteriores
a la Primera Guerra Mundial, resucitó este tema del Golem. El Golem es
un muñeco de barro sobre el cual, según la leyenda, pronunciando
las palabras que Dios utilizó bíblicamente para engendrar al hombre,
se puede entonces, recrear al hombre. La historia del Golem es muy triste pues
nunca llegó a ser un hombre completo, ha sido un hombre a medias, con
deficiencias mentales y que ha terminado por ser destruido o por volverse contra
su creador. De ello, lo que interesa es constatar la presencia en el imaginario
social de una idea que hoy está siendo utilizada por la ciencia y la
técnica. Ir al mito no es un regreso patológico, sino una vuelta
al originario. La ciencia y la técnica en muchos casos, no hacen más
que realizar los sueños que la humanidad ha tejido desde sus comienzos,
racionales, por lo menos. Esta tendencia golémica de la tecnociencia
se expresa en la cibernética; cuando se abrió en Israel la primera
computadora del Instituto Weizmann se bautizó Golema, es decir que el
imaginario del Golem, de crear la inteligencia artificial, de que el hombre
puede transmitir a la máquina su capacidad mental, representa una línea
de tecnología demiúrgica, capaz de crear al hombre. La otra línea
demiúrgica entropoplástica es la del homúnculo, que consistía,
según la tradición hermética y también de los alquimistas
y del Paracelso, entre otros hombres del Renacimiento, en producir al hombre
en el laboratorio, en la probeta o en el alambique, a partir del semen. Esta
historia hoy se ha cristalizado con la fertilización in vitro; el hombre
ha podido extraer el huevo del nido, ponerlo en la placa de Petri, fertilizarlo
y luego hacer con él un montón de cosas más. De esta manera,
relacionando los parámetros científicos con los lierarios, queda
expuesta la visión imaginaria de por qué la bioética es
de alguna manera , el paradigma, el modelo de una ética de la tecnociencia
y por qué la ciencia y la técnica exigen hoy la ética y
antes no lo exigía porque pensaban que la ciencia y la técnica
respondían espontánea, naturalmente a los fines , intereses y
deseos del hombre. Hoy vemos que, por lo menos a prima facie, que no es así
necesariamente. Debemos investigar qué intereses o qué valores
la ciencia pone en juego y controlar su poder.
CRISIS DE LA VIDA Y DE LA ÉTICA. DESAFÍOS.
Se consideran tres crisis:
1-La catástrofe ambiental - el problema ecológico.
Afecta la supervivencia de la especie y de la naturaleza in toto. La cuestión
del hombre no es una cuestión azarosa, inesencial, accidental a la materia
de estudio, es fundamental y la historia de la Bioética lo demuestra
a todas luces, cómo esta palabra ha tratado de imponerse, ha costado
que se impusiera, pero finalmente lo ha logrado. Bioética es una palabra
de dos términos griegos: BIOS , que significa vida, y más específicamente
vida humana, porque el griego para designar la vida en general habla de ZOE,
animal, de allí nuestro zoológico, y ETIQUÉ , ética,
ETHOS que significa carácter, costumbre y también lugar. Todo
esto quiere decir que la bioética conjuga BIOS y ETIQUÉ, vida
y ética; esta conjunción es realmente una novedad terminológica
- antes no existía la bioética como términi -, y como disciplina
o multidisciplina que se va a encargar de los temas que aparecerán a
continuación. En el año 1971 aparece un libro que lleva por primera
vez el nombre de la disciplina que más tarde sería llamada así:
Bioética. Éste es un libro de un oncólogo de la Universidad
de Winsconsin, VAN RESSELAER POTTER, y subtitulado "Bioethics Bridge to
the Future", como ya se anticipara; es decir, la conjunción de BIOS
y ETIQUÉ, de ciencia y conciencia, de técnica y moral, de las
dos culturas, la humanística y la científica, es el salvoconducto
de la humanidad hacia el siglo XXI. Potter tenía detrás, como
problema fundamental de esos días, los años setenta en el primer
, el tema ecológico. Este hombre, que era un investigador del cáncer
a nivel molecular, un especialista en cinética celular, deja el microscopio
y empieza a mirar la cosa grande para ver cómo el problema de la ocogénesis,
esto es la degeneración del cáncer, tiene sus causas más
señaladas en el medio exterior. Ve que hay un problema ecológico
que está dando cuenta dela patología del siglo XX y se puede comprobar,
a medida que pasa el tiempo, la verdad de esta propuesta. Sin duda el gran problema,
el problema macro de la bioética, es la crisis de la vida por la catástrofe
ambiental, es la situación de la tierra en terapia intensiva a la vez
que comprendemos más que nuestros recursos naturales se extinguen, se
agotan y nuestro medio o hábitat de vida se deteriora . La tierra es
un ser vivo al cual el hombre en su experimento civilizatorio ha desiquilibrado
y llevado a extremos de extinción. Ésta es la tesis de una ética
de la vida en este nivel macro; la ética tradicionalmente, en Occidente
al menos ( en Oriente es algo distinto), no se ocupaba más que de las
personas. La ética es un problema de responsabilidad, de la conducta
de los seres racionales y libres, nada tiene que ver la naturaleza con los problemas
morales, al contrario, parecería que un abismo separa a la naturaleza
del espíritu y éste le corresponde la acción moral, pues
la naturaleza es inmoral o, por lo menos amoral. Pues bien, hoy sabemos que
no es así, hace falta una ética de la vida. La alianza o pacto
entre ambas es una imagen fecunda de la cual es un desafío de práctica,
de instalación ética, nuestro nuevo peldaño moral hacia
fines de este siglo.
2- Crisis bioética, la revolución biológica. En general,
el hombre aspira a plasmar al hombre, a reformular al hombre y ésta es
una respuesta pigmaliónica, antropoplástica, la posibilidad de
modelar, de esculpir, de transformar el cuerpo humano, una de las grandes líneas
de trabajo de la ciencia médica. Revolución biológica,
revolución pigmaliónica o antropoplástica, porque no se
trataría tan solo de una revolución científica y tecnológica,
que lo es. La biología molecular y la biogenética son una verdadera
revolución, un punto de inflexión, el desarrollo de la tecnociencia,
como la fisión atómica y la teoría atómica fueron
respecto de la física nuclear, un equivalente de lo es la biología
molecular. El hombre es un ser carenciado, minusválido, deficiente comparado
con cualquier otro animal; pero el hombre logra compensar sus carencias originarias
mediante un artefacto o aparato ortopédico que es el episoma o parasoma
de la cultura; ésta es una prótesis que el hombre va fabricando
para alcanzar los objetivos de supervivencia. Tal concepción antigua
de la técnica no encierra mayor problema moral porque la naturaleza era
un punto fijo a la que había simplemente que adaptarse. La modernidad
trae una visión totalmente distinta; la naturaleza no está en
ningún lado, el centro del mundo no existe, su circunferencia está
en cualquier parte, el hombre no es el centro del universo, de la realidad no
se puede conocer nada; el único punto fijo y certeza es la del sujeto
pensante, el famoso COGITO, ERGO SUM de Descartes. Pero la posmodernidad, si
se puede hablar así, ha dado otro punto de infexión. Ya ni la
naturaleza, ni el sujeto pensante son las palancas de apoyo de la acción
humana, porque el sujeto ha empezado también a disociarse, empezamos
a cambiar el cuerpo, a transplantar los órganos, a reproducirnos artificialmemente;
entonces, ya no tenemos ningún punto de certeza, ni la natura ni el sujeto,
y así, surge la inquietante pregunta de qué debemos ser, más
allá de qué debemos hacer.
3-La medicalización de la vida. Se produce con más énfasis
en el año 1978, cuando aparece una enciclopedia con ese nombre. Su editor
Warren Reich vaciló mucho antes de ponérselo. En realidad se trata
de una enciclopedia de moral médica ampliada, es decir, de la ética
médica tradicional reformulada con extensión a la enfermería,
a la atención de la salud, a los problemas sanitarios, a los del medio
ambiente, etc. El hombre, condicionado por la finitud, su vulnerabilidad, su
caducidad, su mortalidad, por una enfermedad, se medicaliza . Se medicaliza
la existencia y condición humana. La medicina siempre juega en este filo,
entre lo espiritual y lo positivo, lo científico. Pero, el abuso de este
poder, el de medicalizar todas las condiciones de la existencia humana, es lo
que ha llevado a un gran incremento del poder de la medicina, a lo que llamamos
la medicalización de la vida, e incluso, más específicamente,
la hospitalización de la vida. Lo expuesto señala que en la existencia
de la bioética han influido, desde el punto de vista médico, es
decir, como cambio en la ética médica, las transformaciones que
ha sufrido la medicina en los últimos 25 - 30 años. Estas transformaciones
son de tres tipos.
- Una transformación científica y tecnológica, innovaciones
tecnológicas y nuevas situaciones terapéuticas que están
transformando el concepto de medicina.
- Una transformación social , fundamentalmente, en las relaciones médico
-paciente y de la medicina con la sociedad; se ha pasado de un modelo fiduciario
, esto es, de confianza en la pareja médico - paciente, a un modelo contractual
que antes, supuestamente, era más idílica y se asemejaba más
bien a la pareja de hombre viejo y mujer joven, es decir, había una suerte
de romance en esta relación que, por otra parte, sigue existiendo
. - Una transformación política en la atención de la salud,
porque la medicina tiene enorme poder, pues significa bienestar y bienestar
significa calidad de vida y muchas cosas más.
Entonces la salud es hoy fundamental pero constituye un gran problema económico;
la salud crece en sus costos día a día y el control de estos costos
es uno de los grandes desafíos que tiene la política sanitaria,
transformándose, asimismo, en política global. Estas tres transformaciones
han dado lugar a que la bioética empezara a ver, para cada una de estas
situaciones, la necesidad de recalcar ciertos principios. Para las innovaciones
tecnológicas rige el principio de beneficio, en el sentido de BONUM FACERE,
producir el bien, no en el sentido filántrópico, o altruista o
caritativo de beneficiencia. El otro principio importante en la relación
médico - paciente es la autonomía, esto es la autodeterminación
o autogobierno, en definitiva, la libertad que tienen los pacientes, de definirse
como agentes morales, esto es sujetos racionales y libres, para saber y tomar
parte en las decisiones que les competen, como son las decisiones sobre la salud
y la vida. Otro es el de la Justicia, que ha venido a normalizar el campo de
la asignación de los recursos en salud, recursos que, por naturaleza,
son costosos y escasos y la asignación de los mismos exige un criterio
de justicia racional compartible, consensuable, por los miembros de una determinada
sociedad u organización.
LA RELACIÓN MÉDICO - PACIENTE EN EL PRINCIPIO Y FIN DE LA VIDA.
Los anticonceptivos, diagnóstico prenatal, experimentación humana,
la experimentación terapéutica versus no terapéutica, la
eutanasia, la muerte y el suicidio son conflictos que obligaron a definir la
ética como "menú de principios" que se deben seleccionar
y aplicar frente a casos concretos. Por lo tanto la ética quedó
constituida como una rama de la teoría de la decisión. El sesgo
predominante de esta disciplina ha consistido en cuestionar el conjunto de suposiciones
que se toman por sentado de la vida moral. El concepto de persona también
se revisa. La relación que ha supuesto que la razón controla el
deseo ha conducido a un nuevo error, puesto que la misma no consiste sólo
en la capacidad de calcular y coordinar con distintos medios, sino que en la
configuración de la razón se incluyen factores no intelectuales
como son las emociones conscientes o inconscientes. Así vista la razón
en la persona se explica que se transforma en un tema de negociación
de procedimientos ante fines en conflicto. Se ha colocado al ser normal como
núcleo de una entidad autónoma: la racionalidad y, por lo tanto,
la autonomía es el agente moral, el agente racional, no es un agente
de sentimiento.
LA ÉTICA Y LOS AVANCES EN GENÉTICA.
Las implicaciones de la nueva genética con el descubrimiento del ADN
que concluye en que cada día se aprende más sobre lo que el ser
humano supuestamente cree que es. Si bien las investigaciones genéticas
dan pautas sobre qué realmente es el ser humano, también llevan
a nuevos interrogantes éticos que superan la práctica y el pensamiento
anterior sobre la persona y tienen que originar una reformulación del
fundamento de la vida moral. La industria de la fertilización in vitro
se la ve como efecto de considerar la esterilidad como una enfermedad pasible
de tratamiento médico. El tema de la terminación selectiva como
uno de los riesgos de la fertilización in vitro, puesto que una vez que
han utilizado hormonas potentes para promover el desarrollo de huevos múltiples
se pueden crear embarazos múltiples, Con el riesgo de perder a todos
selectivamente se ha propuesto abortar a algunos de los fetos manteniendo a
otros pero sin determinar sobre quién va a recaer la elección
o qué va a motivar la misma. La privacidad respecto de brindar información
genética en cuanto a sí mismo es otro de los temas preocupantes
ya que existe un derecho sobre la propia conformación genética
que implica la pregunta sobre qué significa ser uno y tener derecho sobre
el cuerpo, la vida y la historia. Este interrogante no se resuelve con la distinción
entre lo que es de uno y lo que es del otro. Hay un laberinto conceptual en
la determinación sobre quién es una persona y quién es
otra y cómo se conectan con el cuerpo que experimentan como propio. En
el apuro para actuar todavía se tienen que considerar las implicancias
completas del simple hecho de que en la ética contemporánea no
se ha demostrado un esfuerzo concertado para entender, conocer, aunque no completamente,
lo que constituye la humanidad. La incertidumbre, la incapacidad para conocer,
no solamente los efectos a largo plazo de nuestra tecnología en la vida
humana del futuro, sino, también, cuál va a ser el efecto de la
intervención en vida embriónica o la intervención sobre
algunas piezas del genoma que debe tener efecto sobre otras partes del mismo,
obliga a actuar con exagerada cautela y tolerancia y a la necesidad profunda
de pensar. Es innegable que se tiene acceso, sin críticas, a lo que es
excitante y desafiante en lo nuevo. Existe el riesgo de socavar la tarea genuina
de la medicina y de la investigación biomédica. No se tiene que
perder la sabiduría del cuerpo común y tenemos como ejemplo metafórico
que el águila no pierde la visión en vuelo y que debe volver para
buscar la vida sobre la tierra. Es un punto de vista y, por lo tanto, un desafío
más a enfrentar.
ÉTICA DE LA MEDICINA POSMODERNA.
La medicina desde sus orígenes hipocráticos, se definió
y, así lo hace el diccionario, como el arte de curar las enfermedades
y de prevenir la salud. Que la medicina se conforme con el cuerpo normal, no
es compartido por las técnicas, como la de transplantes y de fertilidad
asistida y demás, que nos muestran instalada una medicina del deseo -
recordemos a Pigmalión o a Narciso. La llamada medicina preventiva -
primaria, secundaria, terciaria, según la canónica de la higiene
- hoy en día se está convirtiendo, en un concepto que es el nuevo
nombre de la salud, el concepto de calidad de vida. No se habla casi de más
de salud, se habla de calidad de vida; salud todavía en un término
fisiológico, biológico, organicista, médico, que corresponde
a un paradigma decimonónico positivista. Calidad de vida responde mejor
a la cultura light, característica de nuestro tiempo. Una medicina pigmaliónica
o desiderativa y el concepto de calidad de vida, coexisten en una cultura o
en un contexto que llamamos posmoderno y cuyos referentes son Pigmalión
y Narciso. Y esa conjunción, un médico con poder de Pigmalión
y un paciente con actitud narcisista, pueden llevar una peligrosa alianza. El
desafío es el de controlar a esta medicina del deseo y a esta cultura
- salud de legitimación hedonista. Esta medicina del deseo tiene cinco
figuras: medicina predictiva, medicina psicoconductiva o psicagógica,
medicina paliativa, medicina permutativa o sustitutiva y medicina perfectiva.
No son nuevas líneas científicas, son orientaciones del deseo,
pero todas las ténicas hoy facilitan esta clase de medicina. MEDICINA
PREDICTIVA: No cabe dudas de que esta medicina existe gracias a la genética
y a la inmunología. Se podría definir en el curso vital de un
individuo el desarrollo de determinada patología. Esta es una capacidad
nueva, el diagnóstico genético es una nueva capacidad de la medicina.
El destino, ahora sabemos que no está en los astros sino que está
en los genes, y la carta de identidad genética que muy pronto el proyecto
genoma humano pondrá a nuestra disposición, nos va a traer desafíos
morales problemáticos, porque esta información confidencial, reservada
de tanto valor, es como dicen los ingleses, "the burden of Knowledge",
la carga del conocimiento, hasta qué punto saber o no saber. Por supusto,
en casos concretos, el diagnóstico prenatal y el aborto genético,
plantean nuevos desafíos y nuevas responsabilidades de justificación
moral. MEDICINA PSICOCONDUCTIVA: Cada vez más la psicofarmología,
la psicocirugía, la psicoterapia, el psicoanálisis controlan nuestras
conductas y nuestras mentes. Hoy en día existe la cultura del "Prozac"
y de la "performance", es decir, que se toman medicaciones no para
controlar una enfermedad, sino para dar mejor resultado o rendimiento. En una
pastilla se obtiene vigilia, sueño, entusiasmo, el ánimo alto,
el ánimo bajo; en una cápsula está todo. Es "soma",
la pastilla que en griego significa "cuerpo" y se daba para todo :
para el delirio místico o el criminal. Para cualquier cosa el hombre
puede recurrir a un espíritu químico que va a regular su vida.
MEDICINA PALIATIVA: Es la medicina del confort, que intenta acompañar,
ayudar a morir y controlar los síntomas, el dolor, las molestias. Lo
que pretende la medicina paliativa no es curar, sino cuidar, con lo cual recupera
una vieja dimensión del arte de curar. "Curar a veces, aliviar a
menudo, consolar siempre", era un adagio que repetían los modernos
desde Paracelso. La medicina del confort también se enfrenta a problemas
y desafíos muy serios: Una opción puede ser la del suicidio asistido
y también la eutanasia, esto es terminar la vida de un paciente mediante
una inyección letal.
MEDICINA PERMUTATIVA: Es la más pigmaliónica. Es la que transforma
nuestro cuerpo de una manera inédita hasta muy poco tiempo. Estas nuevas
formas son los transplantes de órganos y tejidos, la reproducción
médicamente asistida y la ingeniería genética. Gran desafío
el de los transplantes de órganos, porque implican muchos problemas éticos,
sociales y políticos. Carlos Marx dijo que la reproducción es
la primera forma de economía, la primera forma de producción.
Hoy se puede decir que la reproducción es la última forma de producción,
es decir que estamos reproduciéndonos artificialmente, como una forma
de producción. Los problemas de estos ya conocidos, los embarazos múltiples
y tantos otros temas posibles como el embarazo masculino ( que el famoso "Junior"
ha traído hace poco) y que están en el imaginario social son algunos
de los tantos dilemas que necesitan del control ético básico.
MEDICINA PERFECTIVA: Tiene ya una expresión cultural entre nosotros muy
difundida, que es la medicina plástica, sobre todo la cirugía
estética - cosmética. La medicina perfectiva será la genética,
es decir, las posibilidades que tendremos de elegir el color de los ojos, el
físico, el sexo, etc.; y mejorar cualidades humanas que consideramos
estimables o deseables. Éste es el desafío, todavía no
instalado, el de una medicina perfectiva que estará en vigencia en el
siglo que viene. ¿ cómo controlarla?, es el desafío simultáneo.
No obstante estos desafíos, problemas y/ o dilemas a tener en cuenta,
se trata de perseverar en el otro aspecto del arte de curar. El concepto de
salud ha venido matizándose desde el año 1946. Desde ese año
en que se crea la OMS, Organización Mundial de la Salud, en cuya carta
fundacional se declara aquella famosa definición: "la salud es un
estado de completo bienestar físico y social y no simplemente la ausencia
de enfermedad", la salud tiene una definición política, la
del "Estado de Bienestar", la sociedad de consumo o el neocapitalismo
económico. En los años sesenta comienza la teoría del bienestar,
en los setenta, el tema ecológico, en los setenta y ochenta aparecen
los estilos de vida, después aparecen los servicios de salud y finalmente,
la genética. Es decir, la salud o calidad de vida es el resultado de
estos cinco grupos de factores. "Salud para todos en el año 2000"es
un globo que ya se pinchó, que nadie está dispuesto a defender
y, sobre todo el tema del SIDA, no puede decirse que vayamos del todo bien.
Pero, es cierto que se identifica en un momento, en los años cuarenta,
después de la guerra, la salud con el consumo y con el producto bruto
interno, esto es con el bienestar; bienestar como concepto fundamental económico.
Los estilos de vida, es decir nuestras conductas, inciden de manera significativa
en el proceso salud y enfermedad, pero la ambigûedad de los estilos de
vida también está representada por el "gordoinflón
que está haciendo ocio sobre sus aparatos de gimnasia".
Los servicios de salud tienen mucho que ver con la salud, cosa que a priori
no había por qué admitirlo, porque podría ser que la medicina
fuera "iatrogénica" , que no necesariamente creara más
salud. Pero no, es un hecho que la salud para nuestra sociedad depende en buena
y gran medida de la atención médica.
Por último la Genética, la herencia en el proceso salud - enfermedad,
la cura repartida entre la Biblia y el código genético, da cuenta
del hombre como cultura y naturaleza.
CONTENIDO - DESARROLLO
BIO - ÉTICA DA QUE PENSAR. Probablemente razones más morfológicas
que semánticas determinaron la adopción del vocablo bioética
en USA, como tantos otros neologismos modernos compuestos de raíces griegas,
lengua de singular capacidad asociativa de palabras.
La preferencia de la biomedicina por el griego -tan marcada como la del derecho
por el latín - y la existencia de un centenar de vocablos dotados del
prefijo vital, legitimaron entrelazar las palabras bios y ethiké. Por
otra parte, este enlace no es una de esas quimeras linguísticas o palabras
compuestas por radicales tomados de lenguas distintas ( por ejemplo, biomedicina).
Resulta oportuno el consejo de Wittgenstein de tratar las palabras como el médico
trata las enfermedades, o acaso proponer una lexicobioética para el control
del lenguaje biomédico.
La etimología nos dice sobre la verdadera vida y ética de la bioética,
literalmente "ética de la vida" (como también "vida
de la ética").
Bios es en griego vida humana y no vida orgánica ( zoe), de modo que
su sentido no es biológico sino análogico, y lo mismo que el latín
vita significa biografía, historia o relato. Ethiké procede de
êthos, del que existen en griego dos términos, casi homónimos
y sinónimos: ethos = carácter, disposición moral; y ethos
= costumbre, hábito. Pero la acepción ethos en el griego clásico,
por ejemplo en Homero , es de lugar, vivienda o morada, algo físico y
no moral, que refuerza el sentido de propio o íntimo.
El latín mos moris es un calco morfológico y semántico
perfecto del griego ethos ( lo moral como ánimo, costumbre y morada).
El concepto bioético se resume en la expresión griega biotós,
la vida buena, que vale la pena vivir. Independientemente de la etimología
clásica grecolatina, la palabra bioética tiene gran poder sugestivo
como expresión de la cultura actual. Pero para no seguir la corriente
mistificadora del nombre, es preciso la fidelidad al ethymón de la bioética
desde el habla griega. Y ésta nos dice que bios es vida humana, cuyo
discurso corresponde a la antropología, y que ethos es el lugar por autonomasia
del hombre, la polis, objeto de la política. Bioética es vida
social (e histórica), procura de un mundo habitable o una vida vivible.
A VERDAD TRANSCULTURAL DE LA BIOÉTICA.
Es curioso que la cuestión nominal de la bioética no sea tal cuestión
en la literatura corriente de la disciplina. Muy pocos títulos en la
bibliografía internacional, mayoritariamente norteamericana, registran
De nomine quaestio.. Inversamente, en los países latinos que asimilaron
y recrearon la bioética, se ha cuestionado el nombre y la mentalidad
de ésta, proponiéndose alternativas.. Más allá de
una reacción xenófoba al colonialismo bioético - americano,
el hecho reflejaría una diferencia cultural en el abordaje de la disciplina,
vale decir en su fundamento o modelo conceptual. Mientras que la tradición
empirista anglosajona, y en particular la pragmatista norteamericana, se inclina
por un procidentalismo, la tradición racionalista europeocontinental,
y en especial la euro latinanoamericana o mediterránea, es proclive a
un fundamentalismo. No cabe duda sobre la posibilidad y necesidad de integración
entre ambas tradiciones culturales. Quizás esa mediterránea raíz
grecolatina aflora en la cuestión nominal de la bioética. Académicamente
se percibe la disciplina como una manera de pensar, una filosofía práctica
o aplicada como paradigma de la moral civil y tecnocientífica de nuestro
tiempo. Por otra parte, se entiende a la bioética como que significa
ética médica renovada, pues constituye la nueva filosofía
de la medicina (iatrofilosofía) en la crisis de identidad de ésta
respecto de su objeto, método y fin, para cuyo correspondiente escrutinio
filosófico hacen falta una antropología, una epistemología
y una axiología (agatología) médicas. Por último,
pero en forma abierta, se piensa a la bioética como biofilosofía,
con su teoría (fenomenológica, analítica, dialéctica
u otras) y su práctica ( biomoral, bioderecho, biopolítica...)
de la vida. En cualquier caso, se confía en la bioética como nueva
vida de la ética en la actual crisis de la humanidad, con la esperanza
de una revolucionaria apropiación bio - ética del destino humano
y llegar a ser lo que queremos y nos debemos ser.
TRES TEMAS DE LA BIOÉTICA RELACIONADOS CON CONTENIDOS DE LA LITERATURA
DE FICCIÓN. HERRAMIENTA DE ANÁLISIS COMPARATIVO.
Capítulo 1: Bioética Paradigma de la Ética Tecnocientífica.
Esta incursión es la del desarrollo de la ciencia y de la técnica
del siglo XX, con las ambivalencias del mismo, y, cómo estas ambivalencias
reconocidas desde la más remota antigûedad, desde el mito, han
llegado hoy a hacerse dramáticamente sensibles. El mito de Dédalo
e Icaro ilustra en la antigûedad clásica, en Grecia, justamente
este rostro jánico del progreso; esto es, cómo la ciencia y la
técnica tienen una cara positiva, se puede producir el bien como consecuencia
de la aplicación del conocimiento a nuestros fines prácticos,
pero también se puede caer en el error, en el mal y ésta es la
cara negativa. El tema es muy conocido, Dédalo e Icaro , padre e hijo,
están encerrados en un laberinto que el primero había construido
para encerrar al Minotauro y la única salida del laberinto, se le ocurre
a Dédalo, y que es a través del vuelo, imitando a los pájaros.
Construye entonces unas alas que adosa a los hombros de él y de su hijo,
pegadas con grasa o miel y consiguen así, con este invento que es el
vuelo, el avión, escapar del laberinto. Dédalo había advertido
a su hijo no volar cerca del sol, pues el calor derretiría el pegamento
y caería al vacío. Icaro no logra el éxito con esta operación,
pues no sigue el consejo de su padre de no aproximarse demasiado al sol y, entusiasmado
por el placer de volar y la felicidad de la libertad, desoye el consejo paterno
y cae al mar. Los griegos quisieron dar a entender con esto que toda invención
"tecnológica" comporta esta ambivalencia, este rostro jónico.
Y los griegos también expresaron esta ambivalencia en una figura mitológica
de la Quimera, un monstruo formado por las partes de distintos animales. Beleforonte
fue el héroe que mató a la quimera. Beleforonte también
sucumbió a la depresión que lo llevó al suicidio. Con ello,
tal vez los griegos quisieron dar a entender que el hombre no puede dejar de
pensar en la quimera, de crear la quimera. En la actualidad tenemos la posibilidad
de retornar a los monstruos: los dinosaurios de Jurassic Park, o el famoso árbol
artificial conformado con cabezas y partes de más de un centenar de animales,
en el recientemente inaugurado "Animal Kingdom" en el Disneyworld
de Miami, son un ejemplo, pues de alguna manera en el imaginario social nos
recuerdan estas posibilidades que tiene el hombre con su poder tecnocientífico
de recrear criaturas o monstruos.; pero no se debe olvidar que la quimera es
también la metáfora de la fantasía, de la ilusión,
de la imaginación, de la poesía, de la utopía. Sin quimera
no hay posibilidad de vida para el hombre, como Beleforonte demostró.
Siempre se ha sabido de esta ambivalencia, pero la ciencia y la técnica
del siglo XX la han llevado al paroxismo. Primero, porque la ciencia tiene un
poder en si mismo destructivo, la humanidad lo ha experimentado: la bomba atómica,
la explosión nuclear fue para la humanidad la toma de conciencia del
pecado original; es decir, la posibilidad de que la ciencia y la técnica
se empleen para el mal. Esta ambivalencia es la de un gran poder destructivo
que implica el exterminio no solamente de algunos hombres, sino de la totalidad
del género humano. También una humorgrafía del dibujante
Quino recuerda el Holocausto Nuclear en cómo San Pedro ve la tierra explotar
como una bomba atómica, preparando aureolas para todos los hombres .
El potencial destructivo de la física nuclear, ha sido uno de los grandes
hitos del siglo XX de nuestros puntos de referencia para sospechar del poder
de la ciencia y de nuestra posibilidad de controlarlo. Tanto es así que
este poder destructivo se conjuga con otra novedad de la ciencia en el siglo
XX, que es su capacidad factiva o creativa. La ciencia clásica, que se
distinguía de la técnica, era una ciencia contemplativa, esto
es, una ciencia que observaba, que pretendía no modificar la realidad,
y cuando lo hacía, lo hacía a través de la técnica
con criterios muy finalistas, prácticos, morales. Del poder factivo,
creativo de la ciencia, sumado a la posibilidad de su utilización negativa
o para el mal, crea algunas fantasías que en el imaginario social se
reiteran con bastante frecuencia y son, fundamentalmente tres, aunque por supuesto
existen más.
a) Una de las leyendas que más injerencia tiene en el imaginario social
es la del aprendiz de brujo, una balada de Goethe, que recoje una vieja tradición
europea por la cual se quiere dar a entender que podemos utilizar el conocimiento,
pero éste puede utilizarnos a nosotros. Esta historia se reprodujo en
cine. Walt Disney la llamó "Fantasía", donde el ratón
Mickey lo protagonizó. La partitura de Paul Dukas le dio el "scherzo"
necesario para qué pasa con esa escoba que se pone a barrer por su cuenta,
que termina inundando el laboratorio del brujo, y, si éste no llega a
tiempo, el aprendiz hubiera sucumbido a la catástrofe. Esa posibilidad
de catástrofe se tradujo en 1976, en California, donde se reunieron doscientos
biólogos moleculares para proponer una moratoria de las investigaciones
biogenéticas con el propósito de evitar posibles efectos indeseados:
los llamados bioazares, por la salida al exterior de material de laboratorio,
virus, etc.
b) Otra fantasía corriente en nuestros días, respecto del desarrollo
tecnocientífico, es el del Dr. Frankenstein, también argumento
de 1818. Mary Godwin, esposa de Shelley, el gran poeta inglés, escribe
esta novela de terror dentro del movimiento gótico, pero de alguna manera,
creando el género de anticipación o de literatura de ficción,
porque es el caso de Frankenstein, tantas veces llevado al cine desde Boris
Karloff a Mel Brooks y, recientemente, Coppola con Robert de Niro. El tema de
Frankenstein, ya no el bioazar o la biocatástrofe, sino la diogénesis
o la teratogénesis, se refiere a la capacidad que tienen la ciencia y
la técnica de engendrar monstruos.
c) La tercera metáfora del imaginario social respecto del progreso tecnocientífico
corresponde al famoso Un Mundo Feliz (Brave New World), de Aldous Huxley, novela
que narra en forma de anticipación, en 1932, lo que sería la sociedad
biocrática, una sociedad dominada, controlada, normatizada por el poder
científico y técnico y, muy particularmente, biológico.
Las páginas de Huxley sorprenden todavía, en forma retrospectiva
porque en ellas podemos encontrar la embriogénesis, la partenogénesis,
la clonación, los bebés de probeta, la eutanasia, los cuidados
paliativos, los hospitales de moribundos, la psicofarmacología actual,
etc. Huxley ahonda sobre el extravagancia de la ciencia, la técnica y
el megaintelectualismo cuando dice: "
...Una de las cosas más difíciles de recordar es que el mérito
de un hombre en una esfera o contexto, no constituye una garantía de
su mérito en otra.../...el problema está en transformar un escepticismo
intelectual de espectador en un modo de vida general y armonioso..../...lo evidente
a que vuelve el intelectual, si llega bastante lejos, no es, por supuesto, lo
mismo que lo de los no intelectuales. Porque de éstos es la vida misma,
y lo evidente de aquél no es sino la idea de esa vida. No son muchos
los que pueden dotar de carne y sangre a esta idea y hacer de ella una realidad.../El
verdadero encanto de la vida intelectual, la vida consagrada a la erudición,
a las investigaciones científicas, a la filosofía, a la estética,
a la crítica; es su facilidad. Es la sustitución de las complejidades
de la realidad. Es incomparablemente más fácil saber muchas cosas,
por ejemplo, acerca de la historia del arte y tener ideas profundas acerca de
la metafísica y de la sociología que, saber intuitivamente y personalmente
algo acerca de nuestros semejantes y llevar relaciones satisfactorias con nuestros
amigos y nuestros maridos, mujeres, amantes , hijos.../Vivir es más difícil
que el sánscrito, la química o la economía política.
La vida intelectual es un juego de niños; lo cual explica el que los
intelectuales tiendan a convertirse en niños y luego en imbéciles
y, finalmente, como claramente demuestra la historia política e industrial
de los últimos siglos, en lunáticos homicidas y bestias salvajes.
Es mucho más fácil ser un niño intelectual o un lunático
que un hombre adulto y armonioso. He aquí por qué tanta demanda
de educación superior.
Las personas se abalanzan hacia los libros y las universidades como hacia los
cafés. Quieren ahogar su conciencia de las dificultades que presenta
el vivir adecuadamente en este grotesco mundo contemporáneo; quieren
olvidar su deplorable insuficiencia en el arte de la vida.../Los libros y las
conferencias son mejores para ahogar las penas que la bebida y la fornicación:
no dejan dolor de cabeza, ni aquella desesperante sensación de post coitum
triste...". Nada más clásico y más actual, Huxley
hacía esta referencia respecto del saldo que dejaba la revolución
industrial; hoy se reactualiza pues "la gente se abalanza sobre computadoras,
Internet, cibernética en general, más hacia las drogas que al
vino, etc". También cuando dice: "...Habiéndose acostumbrado
uno a dividir y vencer en nombre del intelecto, es difícil detenerse.../
la dificultad consistirá en actuar conforme a la creencia.../ Un hombre
que se ha esforzado siempre por alentar sus tendencias intelectuales a expensas
de todas las demás, evita cuanto puede las relaciones personales; observa
sin participar; no gusta de abandonarse, es siempre espectador más que
actor.../...por esa supresión de relaciones emotivas y de piedad natural
se le figura que consigue liberarse, liberarse de la sentimentalidad, de lo
irracional, de la pasión, de la impulsividad, de la emoción...,
pero en realidad no ha hecho otra cosa que estrechar y disecar su vida y, lo
que es más, ha embotado su inteligencia por el mismo procedimiento con
que pensaba emanciparse. Su razón es libre, pero tan solo para ocuparse
de una pequeña fracción de experiencia. Él se da cuenta
de sus defectos psicológicos y, teóricamente desea modificarse.
Pero es difícil romper con los hábitos de toda una vida, y puede
que los hábitos no sean sino la expresión de una indiferencia
y una frialdad innatas que sería casi imposible vencer...y, para él,
de todos modos, la vida simplemente intelectual es más fácil;
es la línea de menor resistencia, porque es la línea que evita
a todos los seres humanos..." La ciencia, además de ser destructiva
en su poder, tiene la posibilidad de ser creativa - factiva y no meramente contemplativa,
como los ejemplos anteriores lo han señalado, es una ciencia antropoplástica,
una ciencia y una técnica demiúrgicas; la revolución biológica
nos muestra esto de manera muy clara. En esta técnica demiúrgica,
esto es técnica capaz de crear al hombre o, por lo menos, de transformarlo,
de recrearlo , hay dos grandes líneas tecnológicas: una es cibernética,
que a través de la inteligencia artificial y la robótica suple
las capacidades humanas con la máquina y la otra llamada biogenética,
que es la capacidad de producir la vida en el laboratorio. La posibilidad cibernética
sorprende en la cantidad de películas que reflejan las transformaciones
del cuerpo contemporáneo: "Terminator", "Alien".,
"Batman", "La Mosca", "Freddy Cruger", "Tijeras",
"The Mask",etc; como si el cine, también , estuviese revelando
en pantalla todas estas posibilidades de Pigmalión. La otra línea
demiúrgica antropoplástica es la del homúnculo, que consistía,
según la tradición hermética y también de los alquimistas
y de Paracelso, entre otros hombres del Renacimiento, en producir al hombre
en el laboratorio, en la probeta o en el alambique, a partir del semen. Esta
historia hoy se ha realizado con la fertilización in vitro; el hombre
ha podido extraer el huevo del nido, ponerlo en la placa de Petri, fertilizarlo
y luego hacer con él muchas cosas más. La alternativa de Pinocho
viene a cuento para recordar que el hombre no es un animal sin razón,
ni es una máquina, y ésta es una gran ambivalencia y su gran dificultad;
el hombre no se reduce a la vida, ni siquiera en el laboratorio, ni se reduce
a la máquina por más sofisticada o robótica que sea. La
tierna historia de Pinocho que acuñó nuestros sueños infantiles
y debemos a la pluma de Carlos Lorenzini o Callodi, que era su seudónimo,
salió como historia para niños que muestra cómo el hombre
no es ni una madera ni un espíritu, o sea no es cuerpo ni es alma, sino
un producto de la cultura y de la educación. Pinocho es un perverso polimorfo,
es el niño malo, desobediente , egoísta, ingrato con su progenitor
y mentiroso, las hace todas, se junta con malas compañías; pero
lentamente va desarrollando su consciencia moral hasta llegar a ser una persona
de buen corazón.
Capítulo 2: Crisis de la Vida y de la Ética.
La vida ha pasado, básicamente, por tres crisis:
1. La catástrofe ambiental - el problema ecológico - , que afecta
la supervivencia de la especie y de la naturaleza in toto.
2- La revolución biológica, que está transformando la naturaleza
humana.
3- La medicalización de la vida, o los problemas que acarrea la atención
de la salud en una cultura - salud, en una sociedad cada vez más medicalizada,
esto es, que cae bajo el control de los saberes médicos y las praxis
médicas.
1-La bioética como disciplina no se conformó con la idea de Potter.
Sin duda, el gran problema o el problema macro de la bioética es la crisis
de la vida por la catástrofe ambiental; esta situación de la tierra
en terapia intensiva, o sea el hecho de que cada vez comprendemos más
que nuestros recursos naturales se extinguen, se agotan y nuestro medio o hábitat
se deteriora. Ello puede considerarse como mito, como Gaia, es decir, un organismo
en el equilibrio paradigmático u homeóstasis. Se reconoce una
falta de ética de la vida que se puede simbolizar con la figura bíblica
de Noé, cuyo libro sobre el diluvio universal, la fabricación
del arca de salvación de las especies y de la especie humana, es el argumento
ecológico perfectamente descripto en la Biblia. Se extrae como análisis
literario de la misma la necesidad de la Alianza, como una simbiosis con la
naturaleza, un reconocimiento de ella como nuestra socia o compañera,
no como nuestra enemiga a quien debemos simplemente dominar tal como fue la
consigna baconiana de los tiempos modernos: la de que el hombre es el señor
de la naturaleza, debe conquistarla, dominarla y someterla a su arbitrio. De
hecho, por ese camino, se han conseguido muchas cosas, grandes cosas, la revolución
industrial finalmente, pero también con ello se ha llegado a los límites
de nuestras posibilidades de habitar el planeta. La Alianza desde Noé,
o el pacto, es una imagen fecunda en la cual debemos instalarnos éticamente,
como nuevo peldaño moral hacia fines de siglo.
2-La segunda crisis bioética es la revolución biológica
con la fantasía del homúnculo, el hombrecito saliendo de un tubo
de ensayo según la doble hélice de Watson y Crick como estructura
del ADN, y el hombre formulado o reformulado en el laboratorio. Esto lleva a
la comparación mitológica de Pigmalión , escultor chipriota
que se había enamorado de la estatua salida de sus propias manos y logró
que Venus, la diosa del amor, le concediera el milagro de convertirla en una
mujer de carne y hueso, Galatea, con quien Pigmalión se casó.
¿Qué enseña Pigmalión?.
Un mito, que en la cultura occidental desde Ovidio hasta Bernard Shaw, es una
constante. Pigmalión es una voluntad antropoplástica, muy machista,
porque quiere hacer la mujer ideal, la mujer de sus sueños ( dentro de
una cultura occidental muy machista). Pero en general el hombre aspira a plasmar
al hombre, a reformular al hombre y esta es una propuesta pigmaliónica,
antropoplástica, la posibilidad de modelar, de esculpir, de transformar
el cuerpo humano. La biología molecular y la biogenética son una
verdadera revolución, un punto de inflexión, el desarrollo de
la tecnociencia como la fisión atómica y la teoría atómica
fueron respecto de la física nuclear, un equivalente de lo que es la
biología molecular. Lo pigmaliónico se observa en el hombre como
ser carenciado, minusválido, deficiente comparado a cualquier otro animal,
pero logra compensar sus carencias originarias o adquiridas mediante artefactos
o aparatos ortopédicos de la cultura. Son las prótesis que el
hombre va fabricando para lograr los objetivos de su supervivencia, porque la
crisis de la vida lo superan. Otros ejemplos de esta índole se encuentran
en El Retrato de Dorian grey, Fausto, etc., Asimismo, el tema de los principios
de la Bioética, respecto de los "deberes del médico",
escrito por el eximio dramaturgo Italiano, Luiggi Pirandello, y sabiamente interpretado
en nuestro país por "El Grupo de Teatro Latino",correspondiente
al Círculo Médico de Lomas de Zamora, dirigido por el actor y
director argentino Juan Di Tullio.
3-La medicalización de la vida encuentra su paradigma y/ o correspondencia
literaria en 1978 cuando aparece una enciclopedia, cuyo editor fue Warren Reich,
sobre moral médica ampliada como ética médica tradicional
con extensión a la enfermería, a la atención de la salud,
a los problemas sanitarios, a los problemas del medio ambiente, etc, y cuya
figura literaria es la del Dr. Knock.
Los hipocráticos fueron los primeros en introducir en el estudio clínico,
el concepto de crisis (cambio, no sólo algo negativo). Knock o el triunfo
de la medicina fue estrenada en París en 1923.
Knock tiene una tesis muy audaz para su época que defendía con
tanto entusiasmo como la bioética, la cual dice: "sano es un enfermo
que se ignora; no existe la salud, lo único que existe es la enfermedad
más o menos crónica, más o menos aguda, más o menos
grave, más o menos ligera. No existen sujetos sanos, sólo existen
sujetos enfermos".
En otras palabras knock estaba diciendo: "no existe más gente siguiendo
un tratamiento"; lo cual es evidente actualmente con la cultura de la medicalización,
controlada con el poder médico. Hoy todos siguen una dieta , hacemos
ejercicio, controlamos nuestro cuerpo, etc. La trampa de Knock está en
hacer pasar lo que es una condición del hombre, la finitud, su vulnerabilidad,
su caducidad, su mortalidad, por una enfermedad y entonces se medicaliza la
existencia humana. La medicina siempre juega en este filo, entre lo espiritual
y lo positivo, lo científico.
Capítulo 3.
Ética de la Medicina Posmoderna.
A continuación se trata de comprender el impacto de la bioética
en la medicina, a partir de las transformaciones de ésta. La medicina
está cambiando sus fines y, como los fines son los objetivos de la conducta
moral, se debe examinar qué persigue la medicina y qué significado
moral tiene este cambio de fines. La medicina, desde sus orígenes hipocráticos,
se definió, y así lo hace el diccionario, como el arte de curar
las enfermedades y de prevenir la salud; es decir, la medicina ha tenido inicialmente
dos grandes objetivos: curar las enfermedades una vez instaladas ellas en los
hombres o en la sociedad, lo que se llama epidemia y prevenirlas o promover
la salud. Así, la medicina tradicional, restaurativa, se va encaminando
más y más hacia una medicina que muchos han considerado del deseo.
Una medicina desiderativa, del deseo que se aparta de esa función meramente
restaurativa o recuperadora del orden fisiológico. Esa "medicina
del deseo o hedonista, y sólo del conocimiento" es la que se tiene
una correspondencia literaria. Ejemplos: Con la genética y la inmunología
se puede hoy definir en el curso vital de un individuo el desarrollo de determinada
patología. Esta es una capacidad nueva, el diagnóstico genético
es una nueva capacidad de la medicina. El destino, no está en los astros
sino en los genes y en la carta de identidad genética que el proyecto
genoma humano podrá poner a nuestra disposición muy pronto. Estas
novedades traerán también sus propios problemas.
¿Qué es mejor, saber o no saber de qué color serán
los ojos del niño que espero?. Edipo, el hijo de Layo y Yocasta, es un
ejemplo de ese intento por saber su afiliación, su identidad, su origen
y de lo que resultó, finalmente, en la tragedia cuando él supo
la verdad de que había desposado a su madre, matado a su padre y destronado
al rey. Los tres grandes crímenes de la humanidad: parricidio, incesto
y magnicidio.
¿Por qué?
Porque quería saber. Esta tesis se renueva a la anteriormente ( sin negarla)
consagrada por la psicología en su análisis literario de la obra,
donde se ocupa del enamoramiento de Edipo con su madre y de allí la concepción
del complejo homónimo. La medicina paliativa, considerada de confort,
se representa con la figura de San Martín de Tours, que se desprende
de un pedazo de su capa para cubrir las necesidades del menesteroso. Paliare,
en latín, después palium, significa cubrir, manto, tapar. Lo que
pretende la medicina paliativa no es curar, sino cuidar, con lo cual recupera
una vieja dimensión del arte de curar: "Curar a veces, aliviar a
menudo, consolar siempre", era un adagio que repetían los modernos
desde Paracelso. Los estilos de vida, los servicios de salud resultan, a veces,
en Calidad de Vida y la medicina del deseo. Dos figuras míticas resumen
éstas: La de Narciso, en la expresión de Caravaggio, es símbolo
de la cultura posmoderna, de la justificación hedonista del sujeto y
el individualismo contemporáneo; por otro lado Pigmalión, el arte
de transformar la naturaleza humana y la medicina del deseo. La calidad de vida
responde mejor a la cultura light, característica de nuestro tiempo.
Una medicina pigmaliónica o desiderativa y el concepto de calidad de
vida, coexisten en una cultura, en un contexto o en una condición que
llamamos posmoderna y cuyos representantes son Pigmalión y Narciso (
el que mirándose en un espejo de agua conjura el amor y el gusto por
sí mismo elevado a la más alta potencia), es decir un médico
con poder de Pigmalión y un paciente con actitud narcicista, puede llevar
a una peligrosa alianza. De ambos resulta el gran poder de la medicina, simbolizado
por el Dr. Knock. Pigmalionismo, Narcicismo y Knockismo son las tres tentaciones
que hoy coexisten con la medicina. A La saga de Asclepio o Esculapio, corresponde
el pecado original de la ética médica. Asclepio o Esculapio, era
el dios de la medicina para los griegos y su saga es muy conocida, la de resucitar
muertos. Pero su poder lo llevó a cometer dos pecados capitales, el de
la soberbia y la codicia. Resucitaba muertos considerando que él estaba
en condiciones de transgredir los límites de la naturaleza, de hacer
lo que estaba de alguna manera solo facultado a los dioses, pero no a los mortales.
Y, entonces, fue castigado por Zeus, con su saeta hoy modernizada del helicoide
de Watson y Crick. Se dice que Asclepio aceptó a resucitar a los muertos,
un poco por hybris que decían los griegos , por soberbia; pero también
por codicia, ya que pasaba honorarios altamente diferenciados por estas prácticas,
también muy diferenciadas. La epicrisis de nuestra cultura se resume
en el mito griego clásico de origen del hombre, que destaca los respectivos
dones de sendos protectores del género humano:
Prometeo y Hermes o Mercurio. El primero aporta con el robo del fuego las artes
ígneas, esto es, los saberes técnicos.
El segundo distribuye igualatoriamente las virtudes morales, vale decir, la
piedad, pundonor y la justicia. En el mito de Prometeo según la versión
platónica de Protágoras, se describen tres intervenciones demiúrgicas
en el origen de la humanidad:
a) la indefensión natural, generada por la torpeza de Epimeteo que dejó
al hombre desvalido respecto de los animales ( desnudo, descalzo, desarmado).
b) la invención de las técnicas, provista por Prometeo con el
robo del fuego a Vulcano y Minerva, pues las artes mecánicas y la inteligencia
práctica son indispensables para la supervivencia de la especie.
c) la instauración de las normas, don de Zeus a través de Hermes,
de la sabiduría moral o virtudes políticas (piedad, pundonor,
justicia), distribuidas democráticamente para la humana convivencia.
CONCLUSIÓN
El objetivo de la introducción de este trabajo, se ve cumplido desde
la perspectiva de un punto de vista respecto del concepto de bioética,
teniendo como referencia al autor J. Mainetti.
El análisis desarrollado se ha hecho en base a breves ejemplificaciones
bibliográficas o del género literario, pues el mismo, que podría
realizarse "in extenso", ocuparían una gran extensión
manuscrita. No obstante, se ha tratado de que los mismos sean esclarecedores
en cuanto al propósito de demostrar que esta disciplina puede resultar
significativamente útil o importante en el análisis literario,
partiendo desde su concepción nominal y/o lingûística y
desde su polisemia.
Para ello el o los textos del Dr. J.A.Mainetti han sido no sólo el eje
referencial sino la musa inspiradora para este propósito personal. A
la inversa y, para repetir una instancia, el mito de Prometeo se renueva hoy
en la figura de Pigmalión, el escultor antropoplasta, con la revolución
biológica ( y bioética), transformadora de la naturaleza humana,
una revolución cultural como la del primero porque implica un punto de
inflexión en la técnica y un cambio correspondiente en la humana
mentalidad. Se trata de una nueva respuesta creativa del hombre a otro desafío
vital, que amenaza la supervivencia de la especie, en nuestro caso la crisis
ecológica planetaria.
La Bioética sería así, el signo, desde el signo lingûístico
al semántico, de los tiempos como fórmula que combina un secreto
de la vida y un suplemento de la moral. Doble exigencia para el hombre en su
realidad terrena. Por último, en las obras literarias encontramos el
ineludible dibujo de la existencia, del destino humano, porque se distingue,
sobre todo la extraordinaria técnica de que se sirven los autores para
representar las ambivalencias de las que nos manifiesta la bioética,
como dice claramente el Dr. Mainetti, pues es el acabado cuadro de la sociedad
dentro de los limitados márgenes de la propia condición humana,
dándonos una galería de comportamientos, humanos y sociales, siempre
presentes, siempre clásicos.