Pero el esquizoanálisis no es (como se dijo) un psicoanálisis psicótico. Para Guattari la fractura esquizo es l a vía regia para entrever emergencias de la fractalidad del inconsciente. En su perspectiva, el lapsus , por ejemplo, no es sólo la expresión conflictiva de un contenido reprimido, sino (también) una manifestación indicial positiva de un universo que golpea en nuestra ventana como un pájaro mágico.

Guattari no piensa el inconsciente como estructura, ni esencia inamovible, ni entidad cerrada sobre sí misma. Tampoco como cementerio viviente de lo expulsado de la conciencia. Lo entiende como una maquinación que recomienza cada vez que se produce un nuevo encuentro, o encarnación de alteridades que proliferan. Máquina de multiplicidades, polifonías y heterogeneidades que no se pueden fijar sólo a un asunto complejo o episódico familiar, ni a cadenas significantes u ontologías topológicas o de matemas; aunque puede dejarse pensar (en parte) bajo el calco de esas operatorias. Según su perspectiva, se trata de optar entre concepciones mecánicas y concepciones maquínicas de apertura procesual. Para el esquizoanálisis (piensa) el problema central no es la interpretación sino la intervención. Declara que, en el límite, toda interpretación \\\"es todo eso que dice y, a la vez, muchas cosas más\\\".

Quizá se perciba en sus textos ( Les trois écologies , 1989 y Chaosmose , 1992) la postulación de un programa totalizador. Por un lado, en lo referente a un pensamiento que atienda simultáneamente (en un bloque inseparable) a la ecología medioambiental, a la ecología social y a la ecología mental; y, por otro, respecto de la propuesta de un nuevo paradigma é tico estético que propicie nuevos modos de semiotización.

Lo cierto es que si Guattari afirma (sobre un fondo de incertidumbre) que no le gusta que las cosas sean como son, sería un error cubrir esa ignorancia radical con la fórmula (o la solución ) de un esquema super-ecológico o extra-paradigmático . Guattari ofrece un testimonio desgarrador: redes de parentesco a las que se les sueltan los hilos, consumos mass-mediático que infectan nuestra cotidianeidad, comportamientos estandarizados en la vida amorosa y familiar, relaciones de vecindad afectadas por el temor y el rechazo del otro, la desertificación social que avanza cada día un poco más. Retoma, de otros modos, las ideas de serialidad (Sartre) o de unidemensionalidad (Marcuse). Se propone formas alternativas a la producción de subjetividad uniformizante. Convoca a imaginar e inventar espacios de enunciación colectiva de procesos de singularización.

Refiriéndose a este programa existencial, Guattari entiende la experiencia de subjetividad como la vivencia de un extraño en nosotros . Subjetividad como presencia insondable de la alteridad en uno mismo. Un extraño en nosotros que, sin embargo, dice se imaginariza como peligro de desintegración. O como terror a lo otro. O amenaza de lo que nos es ajeno. Una dolencia de lo extranjero en nosotros mismos. Por eso, Guattari se pregunta de qué modo un dispositivo analítico puede ser creación, soporte y acogida del extraño en nosotros . Recepción hospitalaria de lo otro. Albergue de potencias que vibran en la enajenación. O, en otras palabras, de qué modo un dispositivo de enunciación analítico puede hacer lugar a vagabundeos existenciales expulsados de los territorios restrictivos del yo, o del mí mismo, o de las culturas de grupo, o del desierto mass-mediático. Si en la ilusión de completud se representa a la otredad como carencia, Félix Guattari propone, en cambio, pensar la alteridad como proyecto . Como posibilidad de un proceso de heterogénesis en la subjetividad.

Declaró una vez: \\\"Soy uno de esos que vivieron los años sesenta como una primavera que prometía ser interminable. Por eso, siento el pesar de tener que acostumbrarme a este largo invierno\\\".

Marcelo Percia

 

 

 

Bibliografía:

Psychanalyse et transversalité, 1972 (trad. esp. Psicoanálisis y transversalidad, 1976). L Anti-Oedipe (capitalisme et schizophrénie), 1972, con Gilles Deleuze. (trad. esp. El Antiedipo (capitalismo y esquizofrenia), 1973). Rizhome (Introduction), 1976, con Gilles Deleuze (trad. esp. Rizoma (Introducción), 1977). Kafka, pour une littérature mineure, 1975, con Gilles Deleuze (trad. esp. Kafka, por una literatura menor, 1978). La révolution moléculaire, 1977. Politique et psychoanalyse, 1977, con Gilles Deleuze. L inconscient machinique. Essai de schizo-analyse, 1979. Mille plateaux (capitalisme et schizophénie), 1980, con Gilles Deleuze. (trad. esp. Mil Mesetas (capitalismo y esquizofrenia), 1988). Pratique de l institutionnel et politique, 1985, con Jean Oury. Les Nouveaux espaces de liberté, 1985, con Toni Negri. Les années d hiver, 1986. Micropolítica. Cartografias do Desejo, 1986, con Suely Rolnik. Les trois écologies, 1989. (trad. esp. Las tres ecologías, 1990). Cartographies schizoanalytiques, 1989. ¿Quest-ce que la philosophie?, 1991, con Gilles Deleuze (trad. esp. ¿Qué es la filosofía?, 1993). Chaosmose, 1992 (trad. esp. Caosmosis, 1996).

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