Carta
del llamado contra la guerra a la inteligencia
Semana
del 12 al 19 de mayo de 2004.
Cognitarios
de todos los países, uníos.
Alex Foti, 37
años, economista, editor y miembro de la red italiana chainworkers, que reúne
individuos y colectivos movilizados alrededor de las cuestiones de la
precariedad. Esta en la iniciativa del “euro mayday”, 2004, la primera edición
europea de una manifestación festiva y activista que, en contrapunto con los
habituales desfiles sindicalistas, ha reunido a 60 o 70 mil personas en primero
de mayo en Milan alrededor del tema del precariado y de lo “cognitario”.
Pregunta:
¿Qué es un cognitario?
Alex Foti:
desde hace 20 años, con la llegada del post-industrialismo, observamos
paralelamente la desaparición de empleos en la industria, la progresión
exponencial en el sector de los servicios de dos tipos de perfiles
socio-profesionales: en las bajas escalas del mercado del trabajo, los
precarios, que se encuentran en las grandes superficies, los servicios de
proximidad, al cuidado de las personas … y en lo alto, personas que poseen un
alto nivel de saber, un buen diploma, que saben utilizar el computador, tienen
capacidades para la redacción. Son los intermitentes, los investigadores, los
programadores informáticos, los traductores, los conceptuadotes-redactores en
la publicidad: hombres y mujeres que se ofrecen a la venta en un mercado, que
disfrutan de un poder individual pero no tienen poder colectivo. El punto en
común entre esos precarios y esos “cognitarios” es que, son ellos quienes
producen la mayor parte del valor agregado de las economías neoliberales. Son
los obreros y los cuadros de la sociedad post-fordista. Esos precarios y
cognitarios están en el conjunto de los jóvenes, confrontados a un mercado del
trabajo despiadado, que la organización del estado Providencia actual no toma
en cuenta. Tomemos por ejemplo los jubilados: todos tienen interés en que hoy
los jóvenes puedan entrar en la vida activa y fundar familias, sino no podrían
cotizar para el resto de la sociedad. Ahora, durante las movilizaciones
sindicales a través de Europa el último año, ¿quien planteo la cuestión de los
jubilados en términos generacionales? Nadie. La política está todavía en manos
de gente de los sesenta-setenta, es necesario que eso cambie, el 68 fue hace 40
años. Esta más lejos de nosotros el 68 de lo que estaba de ellos la segunda
guerra. Nuestra generación debe tomar sus responsabilidades y construir sus
propias formas políticas.
Pregunta: ¿A
la realidad sociológica y a las condiciones económicas de esos nuevos tipos de
agentes económicos que son los precarios y los cognitarios, corresponde
entonces, según ustedes, una nueva identidad política?
AF: Desde la
primera edición en el 2001, el Mayday es una alianza entre los sindicatos de
base (tipo Sud) y los colectivos de media, activistas, programadores, hackers,
precarios, ecológistas urbanos, según un espectro político muy amplio que va
desde los conductores del “vapor” de Venecia a los estudiantes e investigadores
precarios de la universidad de Sapienza en Roma, pasando por los enfermeros,
los centros sociales, las revistas... en colaboración con intermitentes del
espectáculo francés pero también las redes Stop precariedad, los movimientos de
los desempleados, los sin hogar, nosotros esperamos construir una coordinación
trans-europea para reivindicar nuestros derechos sociales en Bruselas, París,
Roma, Madrid... por esto nosotros nos encontramos en la lucha con los
intermitentes del espectáculo y algunos de nosotros vinimos a poyar en el festival
de Cannes. Con los grupos del Global project (herederos de la experiencia de
los “Desobedientes”), hemos redactado un manifiesto “Precog”, que dibuja a los
precarios y cognitarios, refiriéndolos a la novela de Phillippe K. Dick
(montada por Spielberg en su película Inteligencia Artificial), sobre el modo
de los manifiestos futuristas y surrealistas. Es un manifiesto social,
político, reivindicativo. Quisiéramos construir una identidad que sea
libertaria, medioambientalista y transgenérica, que acepte todas las
identidades sexuales y étnicas, que luche con los precarios, las mujeres, las
minorías. Este manifiesto dice a los empresarios italianos que no podrán
resolver los problemas económicos de Italia organizándose alrededor de la
precariedad. También se dirige a la izquierda italiana que no ha sabido impedir
la llegada al poder de Berlusconi. Ese texto, lo hemos acompañado de una idea
un poco blasfematoria: la invención de San-Precario, patrón de las luchas
contra el liberalismo que de ahora en adelante abre nuestras manifestaciones,
como los santos patronos abren desde siempre las procesiones religiosas en
Italia. San Precario apareció por primera vez en un bus, mientras los
controladores discutían con los militantes por el transporte gratuito. Más
seriamente, es para nosotros una forma de firmar, una manera de mostrar el
lazo existente entre todos los conflictos que conoce la Italia desde diciembre
último, de la huelga de los ferroviarios (primera huelga en Italia desde hace
10 años) a las movilizaciones contra la falta de medios en la universidad.
Pregunta:
¿Qué relación puede tener ese polo de radicalidad, con los partidos a unas
semanas de las elecciones del 13 de junio?
AF:
La experiencia de Zapatero nos muestra que un cierto socialismo muy
comprometido con la igualdad hombre-mujer y sobre todo muy opuesto al
atlantismo unilateral, tiene hoy en día oportunidades electorales. Pero ¿qué
hizo ganar a Zapatero? El hecho de que después del 11 de marzo, la sociedad
española se ha movilizado y que quienes nunca votaban, jóvenes sobre todo, han
decidido votar no tanto por el PSOE sino contra Aznar, el neo-liberalismo, el
integrismo católico, el nacionalismo castellano... los socialistas deben
comprender que ellos no son la sociedad. No son más que partidos. Lo que pueden
hacer es dejarse atravesar por los movimientos del momento y dejarse llevar.
Hoy en día una organización política debe ser horizontal, en red, abierta al
exterior. La categoría “Militantes” pertenece al pasado. Hoy nosotros somos
activistas. Un militante cree siempre en grandes causas. Un activista se
moviliza si quiere lo que está haciendo. Un activista no se moviliza porque
deba hacerlo, ni porque “sea necesario” hacerlo sino porque siente que quiere
hacerlo. Hoy en día, la sociedad civil global se activa y da la prioridad a los
hombres y mujeres políticos que son capaces como Zapatero, de interceptar esos
movimientos y jugar su papel de mediación institucional.
Conversaciones
recopiladas por par Jade Lindgaard
Traducción :
Ernesto Hernández B. , mayo 2004