Rizoma
Gilles Deleuze – Félix Guattari
Hemos escrito el Antiedipo entre dos. Como sea que cada uno de nosotros era
varios, eso redundaba ya en mucha gente. Aquí nos hemos valido de todo cuanto
podía acercarnos, lo más próximo y lo más lejano. Hemos distribuido hábiles
seudónimos a fin de hacer el trabajo irreconocible. ¿Por qué hemos conservado
nuestros nombres? Por costumbre, sólo por costumbre. Para volvernos
irreconocibles a nuestra vez. No para volvernos imperceptibles nosotros mismos,
sino aquello que nos hace actuar, sentir o pensar. Y, luego, porque es muy
grato hablar como todo el mundo; decir ha salido el sol, cuando la generalidad
de las personas sabe que es un modo de hablar. No llegar al extremo en que ya
no se dice yo, sino al extremo en el que decir yo no tiene ya importancia
alguna. Ya no somos nosotros mismos. Cada quien conocerá a los suyos. Hemos
sido ayudados, absorbidos, multiplicados.
Ya casi no hablamos de psicoanálisis; sin embargo, aun hablamos, inclusive,
demasiado. Nada más de eso. Nos fastidiaba; sin embargo, éramos incapaces de
cortar por lo sano Los psicoanalistas y principalmente los psicoanalizados nos
hastían demasiado. Era preciso que, por cuenta nuestra, precipitáramos esta
materia que nos frenabasin forjarnos ilusiones acerca del alcance objetivo de
tal operación—- era necesario que le comunicásemos una velocidad artificial
capaz de llevarla hasta la ruptura o hasta nuestro desmoronamiento. Se acabó;
no hablaremos mas del psicoanálisis después de este libro. A nadie hará sufrir
ya, a ellos ni a nosotros. Es curioso como las objeciones que a uno le hacen
son retardalrices. Cuando usted intenta nadar en un arroyo, a sus pies les
ponen grilletes: ¿ha pensado en eso?, ¿qué hace con aquello?, ¿es usted muy
coherente? ¿acaso no ve la contradicción? También dulzura, de no responder
nunca. Solamente hay algo todavía peor que las objeciones y refutaciones de las
objeciones, esto es. la reflexión, el retorno a. . . Por ejemplo, en un libro,
el regreso a otro anterior: y, ¿qué hay de eso?, ¿ha comprendido bien a Freud?,
y ¿su último libro, ha cambiado usted? Analizar la situación ¡qué horror! Un
libro no tiene objeto ni sujeto, está elaborado de materias distintamente
formadas, de fechas y velocidades muy diferentes. A partir del momento en que
un libro es atribuido a un sujeto, se descuida este trabajo de las materias y
de la exterioridad de sus relaciones. Se fabrica un Dios bueno para los
movimientos .geológicos. En un libro, a igual que en todas las cosas, hay
líneas de articulación o de segmentariedad, planos, territorialidades; pero,
también, lineas de fuga, movimientos de desterritorialización y de
destratificación. Las velocidades comparadas de circulación de flujo, según
estas líneas, llevan en sí fenómenos de retraso relativo, de viscosidad o, por
el contrario, de precipitación y ruptura (ciertamente el psicoanálisis ha sido
nuestra traba; era necesario cortar). Todo esto, líneas, velocidades medibles,
constituye una composición maquínica. Un libro es una tal composición y, como
tal, es inatribuible. Es una multiplicidad aunque todavía no se sabe lo que el
múltiple implica cuando él deja de ser atribuido, o sea, cuando es elevado al
estado de substantivo. Una composición maquínica es dirigida hacia los planos,
los cuales forman, indudablemente, una especie de organismo, o bien, una
totalidad significante, o bien una determinación atribuible a un sujeto, pero
no menos hacia un cuerpo sin órganos que no cesa de deshacer el organismo, de
hacer pasar y circular partículas asignificantes, intensidades puras; y de
atribuirse los sujetos a los cuales no deja más que un nombre, como traza de
una intensidad. ¿Cuál es el cuerpo sinórganos de un libro? Hay varios: según la
naturaleza de las líneas consideradas; según su contenido o su densidad propia;
según su posibilidad de convergencia en un "plano de consistencia"
que asegure en la selección. Por aquí,como por allá, las unidades de medida
constituyen lo esencial: cuantificar la escritura. No hay diferencia entre
aquello de lo cual un libro habla y del modo como está elaborado. Un libro no
tiene, pues, no más objeto. En calidad de composición, él mismo está en
conexión con otros cuerpos sin órganos. No se deberá preguntar nunca lo que un
libro quiere decir, significado o significante; tampoco deberá tratarse de
comprender nada en un libro. Únicamente vale preguntar con qué funciona; en
conexión de qué hace pasar o no intensidades; en cuáles multiplicidades
introduce y metamorfosea la suya; con qué cuerpos sin órganos hace converger el
suyo. Un libro no existe más que por lo exterior y en el exterior. Así pues,
siendo un libro por sí mismo una pequeña máquina, cabe preguntar: ¿en qué
relación, a su vez mensurable, se encuentra esta máquina literaria con una
máquina de guerra, una máquina de amor, una máquina revolucionaria, etc., —y
con una máquina abstracta que las arrastre? Se nos ha reprochado invocar con
demasiada frecuencia a los literatos. Objeción idiota, ya que, cuando se
escribe, sólo hay una cuestión la cual consiste en saber a qué otra máquina
puede y debe estar conectada la máquina literaria, para que le sea dable
funcionar. Kleist, y una loca máquina de guerra; Kafka, y una inaudita máquina
burocrática. .. (Y, suponiendo que uno se tornara animal o vegetal por
literatura, lo cual de ninguna manera quiere decir literariamente, ¿no sería
primero por la voz que uno se convierte en animal?) La literatura es una
composición, nada tiene que ver con la ideología; no hay ni jamás hubo
ideología.
Nosotros no hablamos de algo distinto: las multiplicidades, las líneas, planos,
segmentariedades, líneas de fuga e intensidades, las disposiciones maquinicas y
sus
diferentes tipos, los cuerpos sin órganos y su construcción, su selección, el
plano de consistencia, las unidades de medida en. cada uno de los casos. Los
estratómetros, los
deleómetros, las unidades CsO de densidad, las unidades CsO de convergencia no
sólo forman una cuantificación de la escritura, sino que la definen como en
tanto que son siempre la mesura de algo distinto. Escribir no tiene nada que
ver con significar, sino con medir, cartografiar, inclusive las comarcas
venideras.
Un primer tiempo de libro es el libro-raíz. El árbol es ya.la imagen del mundo;
también, la raíz es la imagen del árbol-mundo. Es el libro clásico, como bella
interioridad orgánica, significante y subjetiva (los planos del libro).
El libro imita al mundo, como el arte, a la naturaleza: por procedimientos que
le son propios, y que conducen a buen término lo que la naturaleza no puede o
no puede hacer ya.
La ley del libro es aquella de la reflexión; el Uno que
se torna dos. ¿Cómo la ley del libro podría estar en la naturaleza, dado que
preside la propia división entre mundo
y libro: naturaleza y arte? Uno se convierte en dos: siempre que nos
encontramos de nuevo con esta fórmula —así fuera estratégicamente anunciada por
Mao, y asi
fuese comprendida "dialécticamente" al máximum—, nos hallamos ante el
más clásico y más reflexionado pensamiento, el más viejo y fatigado. La
naturaleza no se conduce así: las propias raices son en ella pivotantes, con
una ramificación más numerosa lateral y circular, no dicotómica. El espíritu
retarda sobre la naturaleza. Hasta el libro, como realidad natural, es
pivotante, con su eje, y las hojas a su derredor. Pero, el libro, como realidad
espiritual, el Árbol o la Raíz, en tanto que imagen, no deja de desarrollar la
ley del Uno que se convierte en dos, luego, dos que se convierte en cuatro. . .
La lógica binaria es la realidad espiritual del árbol-raiz. Hasta una
disciplina tan "avanzada" como la lingüistica conserva este
árbol-raiz en calidad de imagen de base, que la vincula a la reflexión clásica
(así Chomsky y el árbol syntagmático da comienzo en un punto S, para proceder
por dicotomía).
Eso es tanto como decir que este pensamiento jamás ha comprendido la
multiplicidad: requiere de una fuerte unidad primordial supuesta para llegar a
dos mediante un método espiritual. Y del lado del objeto, según el método
natural, es indudable que se puede pasar directamente del Uno al tres, cuatro o
cinco, si bien a condición siempre de disponer de una fuerte unidad primordial,
esto es, la del
pivote que soporta las raíces secundarias. Esto casi no mejora. Las relaciones
biunívocas entre círculos sucesivos tan sólo han podido remplazar la lógica
binaria de la dicotomía. La multiplicidad no es mejor comprendida por la raíz
pivotante que por la dicotómica. Una opera en el objeto, en tanto que la otra
lo hace en el sujeto. La lógica binaria y las relaciones biunivocas dominan aún
el psicoanálisis (el árbol del delirio en la interpretación freudiana de
Schreber), la lingüística y el estructuralismo, y hasta la informática.
El sistema raicilla, o raíz fasciculada, es la segunda figura del libro, de la
cual nuestra modernidad se vale gustosamente. En esta ocasión, la raíz
primordial ha abortado, o bien se destruye hacia su extremidad; sobre ella se
va injertando una multiplicidad inmediata y cualquiera de las raíces
secundarias que experimentan un gran desarrollo. Esta vez, la realidad natural
aparece en el aborto de la principal raíz, pero su unidad no subsiste nada
menos como pasado o venidero, como posible. Y cabe preguntarse si la realidad
espiritual y pensada no compensa este estado manifestando, a su vez, la
exigencia de una unidad secreta aún más comprensiva, o de una totalidad más
extensa. Sea el procedimiento de cut-up, de Burroughs: el plegado de un texto
sobre otro, constitutivo de raices múltiples e, inclusive, adventicias
(diríamos un esqueje), implica una dimensión suplementaria a la de los textos considerados.
En esta dimensión suplementaria del plegado es en donde la unidad prosigue su
trabajo espiritual. En este sentido, la obra más resueltamente parcelaria puede
ser también presentada como la Obra total o el Gran Opus. Los métodos modernos,
en su mayoría, valen perfectamente para hacer proliferar las series o para
favorecer el crecimiento de una multiplicidad en una dirección, por ejemplo
lineal, en tanto que una unidad de
totalización se afirma tanto más en otra dimensión, la de un círculo o de un
ciclo. Cada vez que una multiplicidad se encuentra apresada en una estructura,
su crecimiento está compensado por una reducción de las leyes de combinación.
Los abortadores de la unidad son aquí manifiestamente hacedores da ángeles,
doctores angelici, ya que afirman una unidad propiamente angélica y superior.
Las
palabras de Joyce, justamente llamadas "de raíces múltiples", no
rompen de hecho la unidad lineal de la palabra y hasta de la lengua, más que
estableciendo una unidad
cíclica de la frase, del texto o del saber. Los aforismos de Nietzsche sólo
rompen la unidad lineal del saber remitiendo a la unidad cíclica del eterno
retorno, presente como un no-sabido en el pensamiento, lo cual viene a
significar que el sistema fasciculado no rompe verdaderamente con el dualismo,
con la complementariedad de un sujeto y de un objeto, de una realidad natural y
de una realidad espiritual: la unidad nunca deja de ser contrariada e impedida
en el objeto, mientras que un nuevo tipo de unidad triunfa en el sujeto. El mundo
ha perdido su pivote, el sujeto ya no puede dicotomizar, siquiera; pero, accede
a una unidad más alta, de ambivalencia o de sobredeterminación, en una
dimensión siempre suplementaria de la de su objeto. El mundo se ha convertido
en un caos; pero el libro permanece como imagen del mundo, caosmos-raicilla en
lugar de cosmos raíz. Rara mistificación, ésta del libro, tanto más total
cuanto más fragmentada. El libro como a imagen del mundo; de todos modos, ¡qué
idea tan insulsa!
Verdaderamente no basta prorrumpir en ¡Viva lo múltiple!, aun cuando esta
exclamación sea difícil de lanzar. Ninguna habilidad tipográfica, lexical o
inclusive sintáctica será capaz de hacerlo entender. Lo múltiple hay que
hacerlo, no precisamente añadiendo siempre una dimensión superior, antes bien,
por el contrario, lo más sencillamente posible, a fuerza de sobriedad, al nivel
de las dimensiones de que se dispone, siemprpe n-1 (sólo así es como el uno
forma parte de lo múltiple, estando siempre substraído). Substraer lo único de
la multiplicidad a constituir;
escribir a n-1.
A este sistema se le podría llamar rizoma. Un rizoma como
tronco subterráneo se distingue totalmente de las raices y raicillas. Los
bulbos, los tubérculos son rizomas.
Las plantas de raíz o raicillas pueden ser rizomorfas por cualquier otro
concepto: la cuestión de saber si la botánica, en su especificidad, no es por
entero rizomórfica. Incluso hay animales que lo son por lo que respecta a su
forma de manada; las ratas son rizomas. Las madrigueras lo son en cuanto a
todas sus funciones de habitat, de previsión, de desplazamiento, de evasión y
de ruptura. El rizoma en sí posee muy diversas formas, desde su extensión
superficial ramificada en todos los sentidos, hasta sus concreciones en bulbos
y tubérculos. Cuando las ratas se deslizan unas bajo las otras. En el rizoma se
encuentra lo mejor y lo peor: la patata y el grama, la mala hierba. Animal y
planta, la grama, es la digitaria. Estamos persuadidos que
a nadie podríamos convencer si dejáramos de enumerar algunos caracteres
aproximados del rizoma. 1º y 2º — Principios de conexión y heterogeneidad:
cualquier punto de un rizoma puede ser conectado con otro cualquiera, y debe
serlo. No es igual con respecto al árbol o a la raíz que fijan un punto, un
orden. El árbol lingüístico al modo de Chomsky aún comienza en un punto S y
procede por dicotomía. En un rizoma, a la inversa, cada rasgo no remite
necesariamente a un rasgo lingüístico: eslabones semióticos de todas
naturalezas están ahí conectados a modos de codificación muy distintos,
eslabones biológicos, políticos, económicos,
etc., poniendo en juego no sólo regímenes de signos diferentes, sino también,
estatutos de estados de cosas. Las disposiciones colectivas de enunciación
funcionan, en efecto, directamente en las disposiciones maquínicas, y no es
posible establecer una ruptura radical entre los regímenes de signos y sus
objetos. En la lingüística, aun cuando se pretende ceñirse a lo explícito y
nada suponer de la lengua, se permanece en el interior de las esferas de un
discurso que implica todavía modos de disposición y tipos de poder social
particulares. La gramaticalidad de Chomsky, el símbolo categorial S que domina
todas las frases, es primero un marcador de poder antes que un marcador
sintáctico: Formarás frases gramaticalmente correctas; dividirás cada
enunciado en sintagma nominal y .sintagma verbal (primera dicotomía. . .). No
habrá reproche para tales modelos lingüísticos de ser excesivamente abstractos,
antes bien, a la inversa, de no serlo bastante, de no alcanzar a la máquina
abstracta que efectúa la conexión de una lengua con contenidos semánticos y
pragmáticos de los enunciados, con las disposiciones colectivas de enunciación,
con toda una micropolítica del campo social. Un rizoma no dejaría de conectar eslabones
semióticos, organizaciones de poder, coyunturas remitiendo a las artes, a las
ciencias, a las luchas sociales. Un eslabón semiótico es como un tubérculo que
aglomera muy diversos actos, lingüísticos, pero igualmente perceptivos,
mímicos, gestuales, cogitativos: no existe
lengua en sí; tampoco, universalidad del lenguaje. Concurren diversos
dialectos, patúa y argot, en abundancia, lenguas especiales. No existe el
locutor-auditor ideal,
así como no se cuenta con una comunidad lingüística homogénea. De acuerdo con
una fórmula de Weinreich, "la lengua es una realidad esencialmente
heterogénea". a) No hay una lengua-madre, sino toma del poder de una
lengua dominante en una multiplicidad política. La lengua logra su estabilidad
en torno a una parroquia, un obispado, una capital. Hace bulbo. Evoluciona por
troncos y flujos subterráneos, a lo largo de valles fluviales, o líneas de
ferrocarril, se desplaza por medio de manchas de aceite. (2) En la lengua
siempre se pueden realizar descomposiciones estructurales internas: esto no es
esencialmente distinto de una investigación de raíces. Siempre hay algo de
cariz genealógico en el árbol, no se trata de un método popular.
Al contrario, un método de tipo rizoma sólo puede analizar el lenguaje
descentrándolo sobre otras dimensiones y demás registros. Una lengua jamás se
encierra en si misma, como no sea en una función de impotencia.
3º—Principio de multiplicidad: únicamente si lo multiplica es positivamente
tratado como substantivo, multiplicidad, es cuando deja de tener relación
alguna con el
Uno como sujeto o como objeto, como realidad natural o espiritual, como imagen
y mundo. Las multiplicidades son rizomáticas, y denuncian las
seudomultiplicidades arborescentes. No hay unidad que sirva de pivote en el
objeto, así como tampoco que se divida en el sujeto. Ni una unidad siquiera,
aun queriendo, para abortar en el objeto y para "retornar" en el
sujeto. Una multiplicidad no tiene sujeto ni objeto, sino tan sólo
determinaciones, grandezas, dimensiones que no pueden crecer sin que ella
cambie de naturaleza (las leyes de combinación crecen, pues, mediante la
multiplicidad). Los hilos de la marioneta, en tanto que rizoma o multiplicidad,
no remiten a la voluntad, que se supone es única, de un artista o de un
pensador, antes
bien a la multiplicidad de las fibras nerviosas que, a su vez, forman otra
marioneta, siguiendo otras dimensiones conectadas a las primeras: "Los
hilos o los troncos que mueven a las marionetas -—llamémosles la trama.
Podríamos objetar que su multiplicidad resida en la persona del actor que la
proyecta en el texto. Sea; pero sus fibras nerviosas forman, a su vez, una
trama. Y ellas se sumergen a través de la
masa gris, la retícula, hasta lo indiferenciado. . . El juego se acerca a la
pura actividad de los tejedores, aquella que es atribuida por los mitos a las
parcas y a los nornes. (3)
Una composición es, precisamente, este crecimiento de las dimensiones en una
multiplicidad que cambia inevitablemente de naturaleza a medida que aumenta sus
conexiones. En un rizoma no hay puntos o posiciones, como se les encuentra en
una estructura, un árbol, una raíz. No hay más que líneas. Cuando Glenn Gouid
acelera la ejecución de un trozo musical no es que actúe únicamente en calidad
de virtuoso, sino que transforma los puntos en líneas, haciendo proliferar el
conjunto. Es que el número
ha dejado de ser un concepto universal que mide elementos según su lugar en una
dimensión cualquiera, para convertirse en una multiplicidad variable siguiendo
las dimensiones consideradas (primacía del dominio sobre un complejo de números
vinculado a este dominio). Unidades de medida no tenemos; únicamente,
multiplicidades o variedades de medida. La noción de unidad nunca aparece,
hasta que se produce en una multiplicidad una toma de poder por el
significante, o un proceso correspondiente de subjetivación: asi la
unidad-pivote que funda un conjunto de relaciones biunívocas entre elementos
objetivos o puntos objetivos, o bien el Uno que se divide siguiendo la ley de
una lógica binaria de la diferenciación en el sujeto. La unidad siempre actúa
en el seno de una dimensión vacía, suplementaria a aquella que pertenece al
sistema considerado (encodificar). Pero, precisamente, un rizoma o
multiplicidad no deja nunca encifrar, no dispone jamás de dimensión
suplementaria al número de sus líneas, es decir, a la multiplicidad de números
destinados a esas líneas. Todas las multiplicidades son planas en tanto que
ellas llenan, ocupan todas sus dimensiones: asi pues, se hablará de un plano de
consistencia de las multiplicidades, aunque este "plano" sea de
dimensiones crecientes conforme el número de conexiones que se establecen en
él. Las multiplicidades se definen por lo externo: por la línea abstracta,
línea de fuga o de desterritorialización conforme la cual transforman su
naturaleza al conectarse con otras. El plano de consistencia (retícula) es la
parte exterior de todas las multiplicidades. La línea de fuga señala, a un
tiempo, la realidad de un número de dimensiones limitadas, que la multiplicidad
llena efectivamente; la imposibilidad de toda dimensión suplementaria, sin que
la multiplicidad se transforme siguiendo esta línea; la posibilidad y la
necesidad de allanar todas estas multiplicidades en un mismo plano de
consistencia o de exterioridad, cualesquiera que sean sus dimensiones. Lo ideal
de un libro sería exponer todo sobre tal plano de exterioridad, sobre una sola
página, sobre una misma zona: acontecimientos vividos, determinaciones
históricas, conceptos reflexionados, individuos, grupos y formaciones sociales.
Kleist inventó una escritura de este tipo, un encadenamiento destrozado de
afectos, con velocidades variables, precipitaciones y transformaciones, siempre
en conexión con lo externo. Anillos abiertos. También sus textos se oponen por
todos conceptos al libro clásico y romántico constituido por la interioridad de
una substancia o de un sujeto. El libro-máquina de guerra contra el
libro-aparato de Estado. Las multiplicidades planas de n dimensiones son
asignificantes y asubjetivas. Ellas son designadas por artículos indefinidos, o
más pronto partitivos
{del grama, del rizoma. . .).
No habremos de preguntarnos, sobre todo, lo qué una multiplicidad significa ni
a quién se atribuye, sino que, tratándose de una multiplicidad cualquiera,
pongamos, por ejemplo, FASCISMO —horrible multiplicidad—, definida por sus
líneas o dimensiones —expuestas, precisamente, en el plano de consistencia—,
nos podemos preguntar según que dimensión significa esto o aquello, según que
linea se atribuye a un individuo, a un grupo o a una formación social. Pues
existe un fascismo individual, uno de grupo y otro de formación social. Y,
precisamente, tales distinciones no son pertinentes, sino secundarias y
derivadas con respecto al estudio directo de multiplicidad. (4) Es necesario
golpear fuerte con el martillo, aplanar para convertirnos en forjadores del
inconsciente.
4º—Principio de ruptura asignificante: contra los cortes demasiado
significantes, cortes que separan las estructuras, o que atraviesan una. Un
rizoma puede ser roto,
quebrado en cualquier parte, vuelve a brotar siguiendo tal o cual de sus lineas
y aun otras líneas. No se termina nunca con las hormigas, ya que éstas forman
un rizoma animal en el cual la mayor parte puede ser destruida sin que deje de
reconstruirse. Todo rizoma comprende líneas de segmentariedad, según las cuales
es estratificado, territorializado, organizado, significado, atribuido, etc.;
pero también líneas de desterritorialización por las que huye sin cesar. Hay
ruptura en el rizoma cada vez que lineas segmentarias exploten en una línea de
fuga, si bien ésta forma parte del rizoma. Estas líneas no dejan de remitirse
las unas a las otras. Es por esta razón que nunca se puede dar un dualismo o
una dicotomía, aun bajo la forma rudimentaria de lo bueno y lo malo. Se produce
una ruptura, se traza una linea de fuga, no obstante, siempre se corre el
riesgo de volver a encontrar en ella organizaciones que reestratifican el
conjunto, formaciones que devuelven el poder a un significante, atribuciones que
reconstituyen un sujeto —todo lo que uno quiera, desde los resurgimientos edí-
picos hasta las concreciones fascistas. Hemos sido conceptuados de fascistas;
jamás lo seremos suficiente, hasta tal extremo somos conscientes, nosotros al
menos, que el fascimo no es aquel de otros únicamente. Los grupos y los
individuos contienen microfascismos que no piden sino cristalizarse. Sí, el
grama es también rizoma. Lo bueno y lo malo no pueden ser más que el producto
de una selección
activa y temporal a empezar de nuevo.
¿Acaso los movimientos de desterritorialización, así como los procesos de
reterritorialización no podrían ser relativos, perdurablemente empalmados,
asidos los unos de los otros? La orquídea se desterritorializa formando una
imagen, una reproducción exacta de la avispa; pero, la avispa se
reterritorializa en esta imagen; no obstante, se desterritorializa, volviéndose
una pieza en el aparato de reproducción de la orquídea; sin embargo, ella
reterritorializa la orquídea transportándole el polen. La avispa y la orquídea,
en tanto que heterogéneas, establecen rizoma. Se podría decir que la orquídea
imita a la avispa, de la cual ella reproduce la imagen de una manera
significante (mimesis, mimetismo, treta, etc.). Sin embargo, esto solo no es
verdad más que a nivel de estratos —paralelismo entre dos estratos tales que
una organización vegetal sobre el uno imita una organización animal sobre el
otro. A un tiem po, se trata de algo completamente distinto: nada absolutamente
de imitación, sino captura del código, plusvalía del código, aumento de
valencia, verdadero devenir, devenir-avispa de la orquídea, devenir-orquídea de
la avispa, cada
uno de estos devenires asegurando la desterritorialización de uno de los
términos y la reterritorialización del otro, los dos devenires encadenándose y
relevándose según una
circulación de intensidades que impulsa a la desterritorialización siempre más
y más lejos. No hay imitación ni parecido. sino explosión de dos series
heterogéneas en la
linea de fuga compuesta por un rizoma común, el cual no puede ser ya atribuido
ni sometido, sea lo que fuere de significante. Rémy Chauvin dice claramente:
"Evolución apáratela de dos seres que en absoluto tienen nada que ver el
uno con el otro". (5) Con más generalidad puede ser que los esquemas de
evolución sean llevados de más en más a abandonar el viejo modelo del árbol y
de la descendencia. En ciertas condiciones, un virus puede conectarse a células
germinales y él mismo transmitirse como genecelular de una especie complexa:
aún más: podría huir,
pasar a las células de otra especie cualquiera no sin llevarse
"informaciones genéricas" provenientes del primer huésped (de esta
suerte son las investigaciones actuales de Penveniste y Todaro acerca de un
virus del tipo C, en su doble conexión con el ADN del babuino y el ADN de
ciertas especies de gatos domésticos). Los esquemas de evolución ya no se
harían únicamente según modelos de descendencia arborescente, yendo del menos
diferenciado al más diferenciado, sino, según un rizoma, actuando de inmediato
en lo heterogéneo y saltando de una linea ya diferenciada a otra. (6) Allí aun,
evolución apáratela del babuino y del gato, donde uno no es, evidentemente, el
modelo del otro, así como el otro tampoco es la copia del uno (un
deyenir-babuino en el gato no significaría que el gato 'haga ' el babuino). Por
nuestra parte, hacemos rizoma con nuestro virus, o más bien son nuestros virus
los que nos hacen hacer rizoma con otros animales. En opinión de Jacob, las
transferencias de material genético por virus u otros procedimientos, las
fusiones de células descendientes de especies diferentes, tienen resultados
análogos a los
"amores abominables estimados en la Antigüedad y en la Edad Media".
(7) Comunicaciones transversales entre líneas diferenciadas enmarañan los
árboles genealógicos. Buscar siempre lo molecular o hasta la partícula
submolecular con
la cual nos enlazamos. Evolucionamos y nos morimos más de gripes polimorfas y
rizomáticas que de nuestras enfermedades hereditarias o de enfermedades que
tienen en sí su propia descendencia. El rizoma es una antigenealogía. Lo mismo
acontece con el libro y el mundo: el libro no es imagen del mundo, de acuerdo
con una arraigada creencia.
Hace rizoma con el mundo; hay evolución aparalela del libro y del mundo; el
libro asegura la desterritorialización del mundo, pero el mundo opera una
reterritorialización del libro que, a su vez, se desterritorializa en sí mismo
en el mundo (de ser capaz de ello y si puede). La mimética es un muy mal
concepto, que depende de una lógica binaria, para fenómenos de muy distinta
naturaleza. El cocodrilo no reproduce un tronco de árbol, al igual que el
camaleón no reproduce los colores de su alrededor. La Pantera rosa no imita
nada, no reproduce nada, pinta el mundo de su color, rosa sobre rosa, es su
devenir-mundo, para hacerse ella misma imperceptible, asignificante, labrar su
ruptura, su línea de fuga, llevar hasta el final su "evolución aparalela .
Sabiduría de las plantas: incluso cuando ellas son araices, siempre hay un exterior
donde hacen rizoma con aguna cosa —con el viento, con un animal, con el hombre
(y también un aspecto por el cual los mismos animales construyen rizoma, y los
hombres, etc.). "La embriaguez como irrupción triunfal de la planta en
nosotros". Y siempre seguir el rizoma por ruptura, extender, prolongar,
relevar la línea de fuga, variarla, hasta producir la línea más abstracta y
tortuosa con n dimensiones, con las direcciones rotas. Conjugar los flujos
desterritorializados. Seguir
a las plantas: empezaremos por fijar los límites de una primera línea según los
círculos de convergencia alrededor de singularidades sucesivas; y después
veremos si, en el interior de esta línea, nuevos círculos de convergencia se
establecen con nuevos puntos situados fuera de los límites y en otras
direcciones. Escribir, construir rizoma,
aumentar su territorio por desterritorialización, extender la línea de fuga
hasta .el punto en donde ella cubra todo el plano de consistencia en un máquina
abstracta. "Primero ve a tu primera planta, y allí observa atentamente
como se derrama el agua a chorros a partir de ese punto. La lluvia ha debido
transportar los granos lejos. Sigue los regueros que el agua ha cavado, así
conocerás la dirección de la desembocadura. Busca, entonces, la planta, que, en
esta dirección, se encuentra más alejada de la tuya. Todas las que crezcan
entre estas dos son para tí. Más tarde, cuando estas últimas siembren a su vez
sus granos, tú podrás, siguiendo el curso de las aguas a partir de cada una de
esas plantas, ampliar su territorio". (8) La música no ha dejado de
introducir sus líneas de fuga, como otras tantas "multiplicidades de
transformación", incluso invirtiendo sus propios códigos los cuales la
estructuren o la arborifiquen; es por esta razón por la que la forma musical,
hasta en sus rupturas y proliferaciones, es comparable a la mala hierba, un
rizoma. (9)
5º y 6º —Principio de cartografía y de calcomanía; un rizoma no responde a
ningún modelo estructural o generativo. Es tan ajeno a toda idea de eje
genético, como a la
de estructura profunda. Un eje genético es como una unidad pivotal objetiva
sobre la que se organizan estudios sucesivos; una estructura profunda es más
bien como una
serie de base descomponible en constituyentes inmediatos, mientras que la
unidad de producto pasa a otra dimensión, transformacional y subjetiva. Así no
se sale del modelo representativo del árbol o de la raíz-pivotal o fasciculada
(por ejemplo el "árbol" chomskiano, asociado a la serie de base, y
representando el proceso de su generación desde una lógica binaria). Variación
sobre el más viejo pensamiento. Del eje genético o de la estructura profunda,
decimos que son antes que nada principios de calco, reproducibles hasta el
infinito. Toda la lógica del árbol es una lógica del calco y de la
reproducción. Tanto en la lingüistica como en el psicoanálisis tiene por objeto
un inconsciente el mismo representativo, cristalizado en complejos
codificados, repartido sobre un eje genético o distribuido sobre una estructura
sintagmática. Esta tiene como fin la descripción de un estado de hecho, la
reestabilización de relaciones intersubjetivas o la exploración de un
inconscien-
te presente, agazapado en los rincones oscuros de la memoria y del lenguaje.
Consiste en calcar algo que se da completamente hecho a partir de una
estructura que sobrecodifica o de un eje que soporta. El árbol articula y
jerarquiza calcos, los calcos son como las hojas del árbol.
Otra cosa es el rizoma, mapa y no calco. Hacer el mapa y no el calco. La
orquídea no reproduce el calco de la avispa; hace mapa con la avispa en el seno
de un rizoma. Si el mapa se opone al calco es porque está enteramente dirigido
hacia una experimentación derivada de la realidad. El mapa no reproduce un
inconsciente cerrado sobre si mismo, lo construye. Contribuye a la conexión de
los campos y a levantar el bloqueo de los cuerpos sin órganos a su máxima
apertura sobre un plano de consistencia. Forma parte del rizoma. El mapa es
abierto, es conectable en todas sus dimensiones, desmontable, reversible, suceptible
de recibir constantemente modificaciones. Puede ser roto, invertido, adaptarse
a montañas de cualquier naturaleza, ser comenzada su realización por un
individuo, grupo, formación social. Se le puede dibujar en un muro, concebirlo
como una obra de arte, construirlo como una acción política o como una
meditación. Puede ser uno de los caracteres más importantes del rizoma, tener
siempre múltiples entradas; en este sentido, la madriguera es un rizoma animal
y permite una neta distinción entre la línea de fuga
como túnel de desplazamiento y los estratos de reserva o de habitación (cf. el
ratón almizclero). Un mapa tiene entradas múltiples, contrariamente al calco
que vuelve siempre a "lo mismo". Un mapa es cuestión de ejecución,
mientras que el calco remite siempre a una presunta "competencia". Al
contrario del psicoanálisis, de la competencia psicoanalítica que proyecta cada
deseo y enunciado sobre un eje genético o sobre una estructura sobre
codificante, y que prolonga hasta el infinito los calcos monótonos de los
estadios sobre este eje o los constituyentes en esta estructura, el
esquizo-análisis rechaza toda idea de fatalidad calcada, cualquiera que sea el
nombre que se le dé, divino, anagógico, histórico, económico, estructural,
hereditario o sintagmático. (Se ve claramente como Mélanie Klein no comprende
nada del problema de cartografía de uno de sus pequeños pacientes, el niño
Richard, y
se contenta con trazar calcos confeccionados —Edipo, el buen padre y el malo,
la mala y la buena madre, mientras que el niño trata con desesperación de
proseguir una realización que el psicoanálisis desconoce absolutamente.) (10)
Las impulsiones y objetos parciales no son ni estadios sobre el eje genético,
ni posiciones en una estructura profunda; son opciones políticas para
problemas, entradas y salidas, callejones sin salida que el niño vive
políticamente, es decir, con toda la fuerza de su deseo. Sin embargo, ¿no
estaremos restaurando un simple dua-
lismo, oponiendo los mapas al calco, como un lado bueno y uno malo? ¿No es lo
propio de un mapa que pueda ser calcado?; ¿no es lo propio de un rizoma cruzar
raíces?; ¿confundirse a veces con ellas?; ¿acaso un mapa no implica fenómenos
de redundancia que son como sus propios calcos?; ¿no tienen una multiplicidad
sus estratos donde se arraigan unificaciones y totalizaciones, masificaciones,
mecanismos miméticos, tomas de poder significantes, atribuciones subjetivas?
Incluso las líneas de fuga ¿no van a reproducir, gracias a su divergencia
eventual, las formaciones que tenían por función deshacer o cambiar? Pero lo
contrario también es verdad, es una cuestión de método: Siempre hay que llevar
el calco sobre el mapa. Y esta operación no es en absoluto simétrica de la
precedente. Ya que, con todo rigor, no es exacto que un calco reproduzca el
mapa. Es más bien como una foto, una radio que empezaría por elegir o aislar lo
que tiene intención de reproducir, con la ayuda de medios artificiales, con la
ayuda de colorantes u otros procedimientos de impresión. Es siempre el imitador
quien crea su modelo y lo atrae. El calco ha traducido ya el mapa en imagen, ya
ha transformado el rizoma en raices y raicillas. Ha organizado, estabilizado,
neutralizado las multiplicidades, según ejes de significancia y de
subjetivación que son sus propios ejes. Ha generado, estructuralizado el
rizoma, y el calco sólo se reproduce ya a si mismo cuando cree reproducir otra
cosa.
Por esto es por lo que es tan nocivo. Inyecta redundancias y las propaga. Lo
que el calco reproduce del mapa o del rizoma son solamente los atolladeros, los
bloqueos, los gérmenes de pivote o los puntos de estructuración. Mirad el
psicoanálisis y la lingüística: el uno no ha sacado nunca del inconsciente más
que calcos o fotos; la otra, calcos o fotos del lenguaje, con todas las traiciones
que eso supone (no es de extrañar que el psicoanálisis haya unido su suerte a
la de la lingüistica). Obsérvese lo que pasaba ya con el pequeño Hans, en puro
psicoanálisis infantil: no se ha cesado de ROMPERLE SU RIZOMA, de BORRARLE SU
MAPA, de ponérselo al derecho, de bloquearle toda salida, hasta que desee su
propia vergüenza y su culpabilidad, hasta que se enraice en él la vergüenza y
la culpabilidad, FOBIA (se le cierra el rizoma del inmueble, después el de la
calle, se le enraiza en la cama de los padres, se le raicilla sobre su propio
cuerpo, se le bloquea sobre el profesor Freud). Freud considera explícitamente
la cartografía del pequeño Hans, pero siempre y solamente para plegarla sobre
una foto de familia. Y ved lo que hace Melanie Klein con las cartas
geo-políticas del pequeño Richard: saca fotos, hace calcos; adóptese la pose o
se siga el eje. estadio genético o destino estructural, el rizoma propio se
romperá. Nada impedirá vivir y hablar con la condición de cerrar toda salida.
Cuando un rizoma es interceptado, arborificado, se acabó, nada sucede ya con el
deseo; porque es siempre por rizoma como el deseo se mueve y produce. Cada vez
que el deseo recorre un árbol tienen lugar recaídas internas que le hacen
fracasar y le conducen a la muerte; pero el rizoma opera sobre el deseo por
impulsos exteriores y productivos.
Es por este rizoma por lo que resulta tan importante ensayar la otra operación
inversa, pero no simétrica. Acoplar los calcos sobre el mapa, llevar las raíces
o los árboles a un rizoma. Estudiar el inconsciente, en el caso del pequeño
Hans, sería mostrar cómo éste intenta constituir un rizoma con la casa
familiar, pero también con la línea de fuga del inmueble, de la calle, etc.;
mostrar al niño cómo están cortadas esas líneas, haciéndose enraizar en la
familia, fotografiar bajo el padre, calcar sobre el lecho materno; después,
cómo la intervención del profesor Freud asegura una toma de poder del
significante como una subjetivación de los afectos; cómo el niño ya no puede
huir
más que bajo la forma de un devenir-animal aprehendido como vergonzoso y
culpable (el devenir-caballo del pequeño Hans, verdadera opción política). Pero
siempre habría que re-situar los callejones sin salida sobre el mapa y, de este
modo, abrirlos sobre las posibles lineas de fuga. Lo mismo sucedería para un
mapa de grupo: mostrar en
qué punto del rizoma se forman los fenómenos de masificación, de burocracia, de
liderazgo, de fascistización, etc., qué líneas subsisten a pesar de todo que,
aun subterráneas. continúan haciendo oscuramente rizoma. El método Deligny:
hacer el mapa de los gestos y los movimientos de un niño autista, combinar
varios mapas para el mismo niño, para varios niños. . .(11) Si es verdad que el
mapa o el rizoma tienen esencialmente entradas múltiples, se considerará
incluso que se puede entrar en él por el camino de los calcos o la vía de los
árboles-raíces, teniendo en cuenta las precauciones necesarias (también ahí se
renunciará a un dualismo maniqueo). Por ejemplo, nos veremos a menudo obligados
a caer en atolladeros, a pasar por poderes significantes y afectaciones
subjetivas, a apoyarnos sobre formaciones edípicas, paranoicas o aún peores,
asi como sobre territorialidades endurecidas que hacen
posibles otras operaciones transformacionales. Puede, incluso, que el
psicoanálisis sirva, muy a pesar suyo, de punto de apoyo. En otros casos, al
contrario, nos apoya-
remos directamente sobre una línea de fuga que permita hacer estallar los
estratos, romper las raíces y efectuar las nuevas conexiones. Hay pues
composiciones muy diferentes, mapas-calcos, rizomas-raíces con coeficientes de
desterritorialización variables. Existen estructuras de árbol o de raíces en
los rizomas, pero, inversamente, una rama de árbol o una división de maíz
pueden ponerse a brotar en rizoma. El punto de referencia no depende aquí de
análisis teóricos que impliquen universales, sino de una pragmática que
componga las multiplicidades o los conjuntos de intensidades. En el corazón de
un árbol, en el hueco de una raíz, o en la axila de una rama, un nuevo rizoma
puede formarse. O bien es un elemento microscópico del árbol-raiz, una
raicilla, la que comienza la producción del rizoma. La contabilidad y la
burocracia proceden por calcos: sin embargo, pueden ponerse a brotar, a lanzar
tallos de ri-
zoma, como en una novela de Kafka. Un trazo intensivo se pone a trabajar por su
cuenta, una percepción alucinatoria, una sinestesia, una mutación perversa, un
juego de imágenes se liberan, y la hegemonía del significante se encuentra
puesta en cuestión. Las semióticas gestuales, mímicas, lúdicas, etc., recobran
su libertad en el niño y se separan del "calco", es decir, de la
competencia dominante de la lengua del educador € un acontecimiento
microscópico trastorna el equilibrio del poder local. Así, los árboles
generativos, construidos' sobre el modelo sintagmático de Chomsky, podrían
abrirse en todos los sentidos, hacer rizoma a su vez. (12) Ser rizomorfo es
producir tallos y filamentos que tienen el aspecto de raíces, o mejor aún se
conectan con éstos, penetrando en el tronco, libres para servir a nuevos usos
extraños. Estamos cansados del árbol.
No debemos creer ya en los árboles, en las raices ni en las raicillas, hemos
sufrido demasiado por ello. Toda la cultura arborescente se basa en ellos,
desde la biología hasta la lingüistica. Al contrario, nada es bello, nada es
amoroso, nada es político excepto los tallos subterráneos y las raices aéreas,
lo adventicio y el rizoma. Amsterdam, ciudad nada enraizada, ciudad rizoma con
sus canales-tallos, donde la utilidad se conecta con la mayor locura en su
relación con una máquina de guerra comercial.
El árbol o la raíz inspiran una triste imagen del pensamiento que no cesa de
imitar lo múltiple a partir de una unidad superior, centro o segmento. En
efecto, si se considera el conjunto ramas-raíces, el tronco desempeña el papel
de segmento opuesto para uno de los subconjuntos recorridos de abajo arriba: un
tal segmento será un "dipolo
de unión" a diferencia de los "dipolo unidades" que forman los
rayos que emanan de un solo centro. (13) Los mismos lazos pueden proliferar
como en el sistema raicilla,
pero no se sale nunca del Uno-Dos, y de las multiplicidades únicamente
fingidas. Las regeneraciones, las reproducciones, los retornos, las hidras y
las medusas tampoco
nos hacen salir de ahí. Los sistemas arborescentes son sistemas jerárquicos que
comprenden centros de significancia y de subjetivación, autómatas centrales
como memorias organizadas. Esto es así porque los modelos correspondientes son
tales que un elemento no recibe sus informaciones más que de una unidad
superior y una
afectación subjetiva de vínculos preestablecidos. Esto puede observarse en los
problemas actuales de informática y máquinas electrónicas, que todavía
conservan el más viejo pensamiento en la medida en que confieren el poder a una
memoria o a un órgano central. En un bello artículo que denuncia "la
imaginería de arborescencias de mando" (sistemas centrados o estructuras
jerárquicas) Pierre Rosenstiehí y Jean Petitot señalan: "Admitir la
primacía de las estructuras jerárquicas implica privilegiar las estructuras
arborescentes. (...) La forma arborescente admite una explicación topológica.
(...). En un sistema jerárquico, un individuo sólo admite a un vecino activo,
su superior jerárquico. (...) Los canales de trasmisión están preestablecidos:
la arborescencia preexiste al individuo que se integra en ella en un lugar
preciso" (significancia y subjetivación). Los autores señalan, a propósito
de esto, que incluso cuando se cree alcanzar una multiplicidad, puede ocurrir
que esta multiplicidad sea falsa —lo que nosotros llamamos tipo raicilla—
porque su presentación o su enunciado de apariencia no jerárquica, de hecho, no
admiten más que una solución totalmente jerárquica: así, el famoso teorema de
la amistad, "si en una sociedad dos individuos cualesquiera tienen
exactamente un amigo común, entonces existe un individuo amigo de todos los
otros" (como dicen Rosentiehí y Petitot, ¿quién es el amigo común?,
"¿el amigo universal de esta sociedad de parejas, maestro, confesor,
médico?; tantas ideas que están extrañamente alejadas de los axiomas de
partida", ¿el amigo del género humano?, ¿o bien el p/ii/o-sofo tal como
aparece en el pensamiento clásico, incluso si es la unidad abortada que no vale
más que por su propia ausencia o su subjetividad, diciendo yo no sé nada, yo no
soy nada?). Los autores hablan a este respecto de teoremas de dictadura. Tal es
el principio de los árboles-raices o la salida, la solución de las raicillas,
la estructura del Poder. (14) A estos sistemas centrados, los autores oponen
sistemas acentrados, redes de autómatas finitos donde la comunicación se hace
de un vecino a cualquier otro, donde los tallos o canales no preexisten, donde
todos los individuos son intercambiables, se definen únicamente por un estado
en tal momento, de tal manera que las operaciones locales se coordinen y que el
resultado final global se sincronice independientemente de una instancia
central. Una transducción de estados intensivos reemplaza a la topología, y el
"el grato que regula la circulación de información es de alguna manera lo
contrario del grafo jerárquico. . . El grato no tiene ninguna razón de ser un
árbol" (nosotros llamábamos mapa a tal grato). Problema de la máquina de guerra
o del Firing-Squad: ¿es necesario un general para que n individuos lleguen al
mismo tiempo al estado fuego? la solución sin General se encuentra mediante una
multiplicidad acentrada que comprenda un número finito de estados y señales de
velocidad correspondiente desde el punto de vista de un rizoma de guerra o de
una lógica de la guerrilla. Se demuestra incluso que tal multiplicidad,
composición o sociedad maquinicas, rechaza como "intruso asocial" a
todo autómata centralizador, unificador. (15) N, a partir de aquí es siempre
n-1. Rosenstiehí y Petitot insisten sobre esto, es decir sobre que la oposición
centrado-acentrado vale menos por las cosas que representa que por los modos de
cálculo que aplica a las cosas. Unos árboles pueden corresponder al rizoma o,
inversamente, brotar en rizoma. Y generalmente es verdad que una misma
cosa admite los dos modos de cálculo o los dos tipos de regulación, aunque no
sin cambiar singularmente de estado en uno u otro caso. Tomemos, una vez más,
como ejemplo, al psicoanálisis: no solamente en su teoría, sino también en su
práctica de cálculo y tratamiento, somete al inconsciente a estructuras
arborescentes, a grafos jerárquicos, a memorias recapituladoras, a órganos
centrales, falos, arbol-falo. El psicoanálisis no puede a este respecto cambiar
de método: sobre una concepción dictatorial del inconsciente, funda su propio
poder dictatorial, el poder: de los
psicoanalistas sobre los psicoanalizados. y de las sociedades de psicoanálisis
sobre los psicoanalistas. El margen de maniobra del psicoanálisis está así muy
limitado, siempre hay un general, un jete, tanto en el psicoanálisis como en su
objeto (general Freud). Por el contrario, tratando el inconsciente como un
sistema acentrado es decir, como una red maquínica de autómatas finitos
(rizoma), el esquizo-análisis accede a un estado completamente distinto del
inconsciente. Las mismas observaciones sirven para la lingüística; Rosenstiehí
y Petitot consideran acertadamente la posibilidad de una "organización
acentrada de una sociedad de palabras". Tanto para los enunciados como
para los deseos, la cuestión nunca estriba en reducir el inconsciente, en
interpretarlo o en hacerlo significar según un árbol La cuestión es producir el
inconsciente y, con el, nuevos enunciados, otros deseos: el rizoma es esta
producción del inconsciente mismo. Es curioso como el árbol ha dominado la
realidad occidental y todo el pensamiento occidental, de la botánica a la
biología, la anatomía, pero también la gnoseologia la teología, la ontología,
toda la filosofía...: el fundamento-
raíz. Grund, roots y fundations. Occidente
tiene una relación privilegiada con el bosque y con la tala; os campos
conquistados al bosque se pueblan de cereales, objeto
de una cultura de razas de tipo arborescente; la cría, a su vez, desplegada en
barbecho, selecciona las razas que forman toda una arborescencia animal.
Oriente presenta otro rostro: la relación con la estepa y el jardín (en otros,
casos, el desierto y el oasis), más bien que con el bosque y el campo; una
cultura de tubérculos -que procede por fragmentación de los propios individuos;
una separación, una puesta entre paréntesis de la cría confinada en espacios
cerrados o rechazada a la estepa de los nómadas.
Occidente, agricultura de un linaje elegido con muchos individuos variables;
Oriente, horticultura de un pequeño número de individuos remitiendo a una gran
gama de "clo-
nes". ¿No hay en Oriente, sobre todo en Oceania, como un modelo rizomático
que se opone por todos conceptos al modelo occidental del árbol? Haudricourt ve
en ello incluso una razón de la oposición entre las morales y las filosofías de
la trascendencia, caras a Occidente y las de la inmanencia en Oriente: el Dios
que siembra y siega por oposición al Dios que pica y destierra (la picadura
contra la siembra). (16) Trascendencia, enfermedad propiamente europea. Y no es
la misma música; la tierra no tiene allí la misma música. Y no es, en absoluto,
la misma sexualidad: las semillas, aunque reúnan los dos sexos, someten la
sexualidad al modelo de la reproducción; el rizoma, por el contrario, es una
liberación de la sexualidad no solamente con relación a la producción, sino
también con relación a la genitalidad. Entre nosotros el árbol se ha plantado
en los cuerpos, ha endurecido y estratificado hasta los sexos.
Habría que dejar un lugar aparte para América. Naturalmente no está exenta del
dominio de los árboles y de una búsqueda de las raíces. Esto se ve hasta en la
literatura, en la búsqueda de una identidad nacional e incluso de una
ascendencia o genealogía europeas (Kérouac parte en busca de sus antepasados).
Por lo demás, todo lo que ha pasado de importante, todo lo importante que
sucede procede por rizoma americano: beatnik, underground, subterráneos, bandas
y gangs, presiones laterales sucesivas en conexión inmediata con un exterior.
Diferencia del libro americano con el libro europeo, incluso cuando el
americano corre tras los árboles. Diferencia en la propia concepción del libro.
Y en América, las direcciones no son las mismas: es en el Este donde se hace la
búsqueda arborescente y la vuelta al viejo mundo. Pero, el Oeste es rizomático
con sus Indios sin ascendencia, con su limite siempre huidizo, sus fronteras
móviles y desplazadas. Todo un "mapa" americano al Oeste donde hasta
los árboles hacen rizoma. América ha invertido las direcciones: ha puesto su
oriente al oeste, como si la tierra se hubiera vuelto redonda precisamente en
América; su Oeste es la franja misma del Este. (17) (No es la India, como creía
Haudriccurt, la que hace de intermediaria entre Occidente y Oriente, es América
la que hace de pivote y de mecanismo de inversión). La cantante americana Patti
Smith canta la biblia del dentista americano: no busquéis la raíz, sequid el
canal. . .
¿No habría, también, dos burocracias e, incluso, tres (y aún más)? La
burocracia occidental: su origen agrario, catastral, las raices y los campos,
los árboles y su papel de fronteras, el gran censo de Guillermo el
Conquistador, la feudalidad, la política de los reyes de Francia, asentar el
Estado sobre la propiedad, negociar las tierras mediante la guerra, los
procesos y los matrimonios. ¿Sucede lo mismo en Occidente? Es demasiado fácil,
sin duda, presentar un Oriente de rizoma y de inmanencia; pero el Estado no
actúa según un esquema de arborescencia correspondiente a clases
preestablecidas, arborificadas y enraizadas; es una burocracia de canales, por
ejemplo, el famoso poder hidráulico de "propiedad débil" donde el
Estado engendra
clases canalizantes y canalizadas (cf. lo que nunca ha sido refutado en las tesis
de Wittfogel). El déspota actúa allí como rio y no como una fuente que aún
sería un punto, punto-árbol o raíz; antes se desposa con las aguas que se
sienta bajo el árbol; y el propio árbol de Buda se convierte en rizoma; el rio
de Mao y el árbol de Louis. América, ¿no ha procedido también aquí como
intermediaria? Porque ella actúa a la vez mediante exterminios, liquidaciones
internas (no sólo los indios, sino también los granjeros, etc.) y por oleadas
sucesivas de inmigraciones externas. El flujo del
capital produce allí un inmenso canal, una cuantificación de poder, con los
"quanta" inmediatos donde cada uno goza a su manera en el paso del
flujo-dinero (de ahí el
mito-realidad del pobre que se convierte en millonario para volver a
convertirse en pobre): todo se reúne así en América, a la vez árbol y canal,
raíz y rizoma. No hay capitalismo universal y en sí, el capitalismo está en el
crecimiento de toda clase de formaciones, es siempre por naturaleza
neo-capitalismo, inventa para lo peor su cara oriental y su cara occidental y
su modificación de las dos.
Al mismo tiempo, vamos por un mal camino con todas estas distribuciones
geográficas. Un atolladero, tanto mejor. Si se trata de mostrar que los rizomas
tienen también su propio despotismo, su propia jerarquía, más duros aún, muy
bien porque no hay dualismo, nada de dualismo ontológico aquí y allá, nada de
dualismo axiológico de lo bueno y de lo malo, nada de mezclas o síntesis
americanas.
Hay, en los rizomas, nudos de arborescencia e impulsos rizomáticos en las
raíces. Aún más, hay formaciones despóticas de inmanencia y canalización,
propias de los rizomas. Hay deformaciones anárquicas en el sistema trascendente
de los árboles, raíces aéreas y tallos subterráneos. Lo que cuenta es que el
árbol-raíz y el rizoma-canal no se oponen como dos modelos: el uno actúa como
modelo y calco trascendentes, aunque engendre sus propias fugas; el otro actúa
como proceso inmanente que invierte el modelo y bosqueja un mapa, aunque
constituya sus propias jerarquías, aunque suscite un canal despótico. No se
trata de tal o cual lugar sobre la tierra, ni de tal o cual momento en la
historia y aún menos de tal o cual categoría en el espíritu. Se trata del
modelo que no cesa de erigirse y de desmoronarse, y del proceso que no cesa de
alargarse, romperse y recomenzar. Otro o nuevo idealismo, no.
Problema de la escritura: se necesitan absolutamente expresiones inexactas para
designar algo exactamente.
Y en absoluto porque habría que pasar por ellas, en absoluto porque sólo se
podría proceder por aproximaciones: la inexactitud no es de ningún modo una
aproximación sino que, al contrario, es el paso exacto de lo que se hace. No
invocamos un dualismo más que para rechazar otro. No nos servimos de un
dualismo de modelos más que
para llegar a un proceso que rechazaría todo modelo. Al lector corresponde
tener Itrorrectores cerebrales que deshagan los dualismos que nosotros no hemos
querido hacer, por los que nosotros pasamos. Al lector corresponde llegar a la
fórmula mágica que todos buscamos. PLURALISMO =MONISMO. pasando por todos los
dualismos que son el enemigo, pero enemigo completamente necesario, el mueble
que no cesamos de desplazar.
Resumamos los caracteres principales de un rizoma: a diferencia de los árboles
o de sus raíces, el rizoma conecta un punto cualquiera con otro punto
cualquiera, y cada uno de sus trazos no remite necesariamente a trazos de la
misma naturaleza, pone en juego regímenes de signos muy diferentes e incluso
estados de no-signos. El rizoma no se deja reducir ni a lo Uno ni a lo
múltiple. No es el Uno que se convierte en dos, ni tampoco que se convertiría
directamente en tres. cuatro o cinco, etc. No es un múltiple que deriva del
Uno, ni al que se añadiría el Uno (n+1). No se compone de unidades sino de
dimensiones. Constituye multiplicidades lineales de n dimensiones, sin sujeto
ni objeto, que pueden disponerse en un plano de consistencia del que siempre se
sustrae el Uno (n—1). Tal multiplicidad no varía sus dimensiones sin cambiar su
misma naturaleza y metamorfosearse. Por oposición a una estructura
que se define por un conjunto de puntos y posiciones, relaciones binarias entre
los puntos y relaciones biunívocas entre las posiciones, el rizoma sólo está
compuesto de líneas: líneas de segmentariedad, de estratificación como
dimensiones, pero también línea de fuga o de desterritorializacion como
dimensión máxima según la cual, siguiéndola, la multiplicidad se metamorfosea
cambiando de naturaleza
No deben confundirse tales líneas o lincamientos con las lineas de tipo arborescente
que sólo son lazos entre puntos y posiciones. Por oposición al árbol, el rizoma
no es objeto de reproducción: ni reproducción externa como el árbol-imagen, ni
reproducción interna como la estructura-árbol. el rizoma es una antigenealogía.
El rizoma procede por variación, expansión, conquista, captura, picadura Por
oposición al grafismo, al dibujo o a la foto, por oposición a los calcos, el
rizoma se remite a un mapa que debe producirse, construirse, siempre
desmontable, conectable, invertible, modificable. con entradas y salidas
múltiples, con sus líneas de fuga. Son los calcos los que hay que llevar sobre
los mapas y no a la inversa. Contra los sistemas centrados (incluso
policentrados). de comunicación jerárquica y vínculos preestablecidos, el
rizoma es un sistema acentrado. no jerárquico y no significante, sin General,
sin
memoria organizadora o autómata central, definido únicamente por una
circulación de estados. De lo que se trata en el rizoma es de una relación con
la sexualidad, pero
también con el animal, con el vegetal, con las cosas de la naturaleza y del
artificio, completamente diferente de la relación arborescente: todas las
clases de "devenires".
Llamamos planicie a toda multiplicidad conectable con otras por tallos
subterráneos superficiales para formar y extender un rizoma. Nosotros
escribimos este libro como
un rizoma. Lo hemos compuesto de planicies. Le hemos dado una forma circular,
pero por pura broma. Cada mañana nos levantábamos y cada uno de nosotros se
preguntaba qué planicies iba a tomar, escribiendo cinco líneas por aquí, diez
por allá. Hemos tenido experiencias alucinadoras, hemos visto a las líneas,
como pequeñas hormigas, dejar una planicie para alcanzar otra: hemos hecho
círculos de convergencia. Cada planicie puede ser leída posiblemente no importa
en' qué lugar y puesta en relación con no importa cuál otra. Para lo múltiple
se necesita un método que lo haga efectivamente; ninguna astucia tipográfica,
ninguna habilidad de léxico, mezcla o creación de palabras, ninguna audacia
sintáctica pueden reemplazarlo.
Estas, en efecto, no son casi siempre más que procedimientos miméticos
destinados a diseminar o dislocar una unidad mantenida en otra dimensión por un
libro-imagen.
Tecnonarcisismo. Las creaciones tipográficas, de léxico o sintácticas sólo son
necesarias si cesan de pertenecer a la forma de expresión de una unidad oculta
para convertirse ellas mismas en una de las dimensiones de la multiplicidad
considerada; nosotros conocemos escasos logros en este género. (18) Por nuestra
cuenta, nosotros no hemos sabido hacerlo. Sólo hemos empleado palabras que, a
su vez funcionaban para nosotros como planicies. RIZOMATICO ESQUIZOANALISIS
ESTRATO-ANALISIS PRAGMÁTICA MICRO-POLÍTICA. Estas palabras son conceptos, pero
los conceptos son líneas, es decir, sistemas de números vinculados a tal o cual
dimensión de las multiplicidades (estratos, cadenas moleculares, líneas de fuga
o
de ruptura, círculos de convergencia, etc.). En ningún caso aspiramos al título
de una ciencia. No sabemos más de cientificidad que de ideología, sino sólo de
composiciones.
No hay más que composiciones maquínicas de deseo, así como composiciones
colectivas de enunciación. Nada de significancia y nada de subjetivación:
escribir a n (toda enunciación individualizada permanece prisionera de los
significados dominantes, todo deseo significante remite a sujetos dominados).
Una composición en su multiplicidad trabaja a la vez forzosamente sobre flujos
semióticos, flujos materiales y flujos sociales (independientes de la
recuperación que puede hacerse en un corpus teórico o científico). Ya no se
está ante una tripartición entre un campo
de realidad, el mundo, una campo de representación, el libro, y un campo de
subjetividad, el autor. Si no que una composición pone en conexión determinadas
multiplicidades tomadas en cada uño de estos órdenes, aunque un libro no tenga
su continuación en el libro siguiente, ni su objeto en el mundo ni su sujeto en
uno o varios autores. Brevemente, nos parece que la escritura nunca se hará bastante
en nombre de un exterior. El exterior no tiene imagen, ni significación, ni
subjetividad. El libro, composición con el exterior, contra el libro-imagen del
mundo. Un librorizoma, ya no dicótomo, pivotante o fasciculado. No hacer nunca
raíz, ni plantarla, aunque sea difícil no recaer en esos viejos procedimientos.
"De hecho, todas las cosas que se me ocurren, no se me ocurren desde su
raíz, sino sólo
desde algún punto situado en su mitad. Que intente entonces alguien agarrarlas,
que alguien intente coger una hierba y retenerla junto a si, cuando esta hierba
sólo crece
desde la mitad del tallo para arriba". (19) ¿Por qué esto es tan difícil?
Se trata ya de una cuestión de semiótica perceptiva. No es fácil percibir las
cosas por el medio y no
de arriba abajo o inversamente de izquierda a derecha o inversamente,
inténtese, y se verá como todo cambia.
Se escribe la historia, pero siempre se la ha escrito desde el punto de vista
de los sedentarios y en nombre de un aparato unitario de Estado, lo menos posible
incluso cuando se habla de nómadas. RIZOMATICA=(*) NOMADOLOGIA. Sin embargo,
también hay raros y grandes logros, por ejemplo, a propósito de las cruzadas de
niños:
el libro de Marcel Schwob que multiplica los relatos como otras tantas
planicies de dimensiones variables. El libro de Andrzejewski, Las puertas del
Paraíso, compuesto de una sola frase ininterrumpida, flujo de niños, flujo de
marcha con pataleo, estiramiento, precipitación, flujo semiótico de todas las
confesiones de niños que vienen a declararse al viejo monje situado a la cabeza
del cortejo, flujo de deseo y sexualidad, cada uno partió por amor y más o
menos llevado directamente por el negro deseo postumo y pederástico del conde
de Vendóme, con círculos de convergencia —lo importante no es que los flujos
hagan "Uno o múltiplo", no estamos ya allí: hay una composición
colectiva de enunciación, una composición maquínica de deseo, la una en la otra
y enlazadas sobre un prodigioso exterior que hace multiplicidad de todos modos.
Y, después, más recientemente, el libro de Armand Farrachi sobre la IV?
cruzada. La dislocation, en el que las frases se distancian y se dispersan, o
bien se atrepellan y coexisten, y las letras, la tipografía se pone a bailar a
medida que la cruzada delira. (20) He aquí modelos de escritura nómada y
rizomática La escritura se desposa con una máquina de querrá y las lineas de
fuga, abandona los planos, las segmentariedades, la sedentariedad, el aparato
de Estado. Pero ¿por qué aún se necesita un modelo? ¿No es el libro todavía una
imagen" de las cruzadas? ¿No hay todavía una unidad mantenida como unidad
piyotanteenel caso de Schwob, como unidad abortada en el caso de Fa^achi,
como unidad del Conde mortuorio en el caso mas bello de las Puertas del
Paraíso? ¿Es necesario un nomadismo mas profundo que el de las cruzadas, el de
los verdaderos nómadas o bien el nomadismo de los que ni siquiera se menean v
aue ya no imitan nada? Solamente componen. ¿Cómo encontrará el libro un
exterior suficiente con el que pueda componer en lo heterogéneo, más bien que
un mundo a reproducir? Cultural, el libro es forzosamente un calco: calco de sí
mismo, calco del libro precedente del mismo autor calco de otros libros
cualesquiera que sean las diferencias, calco interminable de conceptos y palabras
empleadas. calcado del mundo presente, pasado o por venir (21) Pero el libro
anticultural todavía puede ser atravesado por una cultura demasiado pesada- sin
embargo hará de ella un uso activo de olvido y no de memoria, de subdesarrollo
y no de progreso a desarrollar, de nomadismo y no de sedentarismo, de mapa y no
de calco RIZOMÁTICO=(*) ANÁLISIS POP, aunque el pueblo tiene alqo más que hacer
que leerlo, aunque los cuadernos de cultura universitaria o de
pseudocientificidad siguen siendo demasiado penosos o pesados. Porque, sabedlo,
la ciencia estaría completamente loca si se la dejara hacer, mirad las
matemáticas, no son una ciencia sino prodigioso argot,
y nomádico. Incluso y, sobre todo, en el dominio teórico no importa qué
fundamento precario y pragmático vale más que el calcado de conceptos, con sus
cortes y progresos que no cambian nada. La imperceptible ruptura, antes que el
corte significante. Jamás la historia ha comprendido el nomadismo, jamás el
libro comprendió lo exterior. Escribir para los que no saben leer: las gentes
ríen burlonamente "sois los peores universitarios, ¿no os dais cuenta de
las palabras que utilizáis y de vuestro chantaje al saber?", nosotros no
respondemos, no tenemos la misma concepción del libro, nunca nos hemos citado
nosotros mismos, nunca hemos entonado el canto de la vanguardia estilo
Bouillant Achille o Tel Quel. Entonces, NO NOS MOLESTES. Edith Piaf. Qué placer
si la gente dice: nos decepcionan, se han vuelto locos. Y si dicen: no se
renuevan, tanto mejor también. Estamos en otra parte. ¿Qué es lo que hacen los
nómadas? Ellos han inventado la máquina de guerra contra el aparato de Estado,
totalmente diferente al aparato de Estado. Rizoma de una máquina de guerra
contra el árbol-Estado. La arborescencia es justamente el poder de Estado. En
el curso de una larga historia el Estado ha sido el modelo del libro y del
pensamiento: el logos, el filósofo-rey, la trascendencia de la idea, la
interioiidad del concepto, la república de los espíritus, el tribunal de la
razón, los funcionarios del pensamiento, el hombre legislador y sujeto.
Pretensión del Estado de ser la imagen interiorizada de un orden del mundo, y
de enraizar al hombre. Pero la relación de una máquina de guerra con lo
exterior no es otro "modelo", es una composición que hace que el
pensamiento mismo se vuelva nómada y el libro una pieza para todas las máquinas
móviles, un tallo para un rizoma (Kleist y Kafka contra Goethe).
La mayoría de los libros que citamos son libros que amamos (a aveces, por
razones secretas o perversas). Poco importa que unos sean muy conocidos, otros
poco conocidos y otros olvidados. Sólo quisiéramos citar con amor. No
pretendemos constituir una Suma o reconstituir una Memoria, sino más bien
proceder por olvido y sustracción, hacer asi un rizoma, hacer máquinas sobre
todo desmontables, formar medios que dejen un momento sobrevivir ora esto, ora
aquello: cuadernos desmenuzables en las sopas. Mejor aún. un libro funcional,
pragmático: escoged
lo que queráis. El libro ha dejado de ser un microcosmos, a la manera clásica o
a la manera europea. El libro no es una imagen del mundo y menos aún un
significante. No es una bella totalidad orgánica, no es tampoco una unidad de
sentido. Cuando se le pregunta a Michel Foucault qué es para él un libro, responde:
es una caja de herramientas. Proust, que pasa, sin embargo, por altamente
significante, decía que su libro era como las gafas: ved si os convienen, si
percibís gracias a ellas lo que de otro modo no hubierais pedido percibir; si
no, dejad mi libro, buscad otros que os dirían mejor. Encontrad trozos de
libros, los que os sirven o los que os van. Nosotros no leemos ni escribimos ya
a la antigua usanza. No hay muerte del libro, sino otra manera de leer. En un
libro no hay nada qué comprender, pero si mucho de qué aprovecharse. Nada a
interpretar ni a significar, pero mucho a experimentar. El libro debe formar
máquina con alguna cosa, debe ser una pequeña herramienta en un exterior. No
representación del mundo, ni mundo como estructura significante. El libro no es
árbol-raíz; es pieza de un rizoma, planicie de un rizoma para el lector al que
conviene. Las combinaciones, las permutaciones, las utilizaciones no son nunca
interiores al libro, sino que dependen de las conexiones con tal o cual
exterior. Sí, tomad de él lo que queráis. Nosotros no pretendemos hacer
escuela; las sectas, las capillas, las iglesias, las vanguardias y las
retaguardias son aún árboles que tanto en su elevación como en sus caídas
ridiculas aplastan todo lo que sucede de importancia.
Escribir a n, n-1, escribir por slogans: Haced rizoma y no raíz, ¡no plantéis
jamás! ¡No sembréis, picad! ¡No seáis uno ni múltiple, sed multiplicidades!
¡Haced la linea y jamás el punto! ¡La velocidad transforma el punto en línea!
(22) ¡Sed rápidos, incluso sin cambiar de lugar! Linea de suerte, línea de
cadera, <*) línea de fuga. ¡No suscitéis
un General en vosotros! ¡Haced mapas y no fotos ni dibujos! Sed la Pantera rosa
y que vuestros amores sean aún como la avispa y la orquídea, el gato y el
babuino.
NOTAS
(1) Cf. Francoise
Robert, "Aspeéis sociaux du changement dans une grammaire
generativo", en "Langages", n. 32, dic. 1973, p. 90.
(2) Cf. Bertil Maimberg, "Los
nuevos caminos de la lingüística" México siglo XXI editores (1971); (el
ejemplo del dialecto castellano), p. 72.
(3) Ernst Jünger,
"Approches drogues et ivresse", tr. fr. Table ronde, p. 304, 218.
(4) Método: no se buscará un género
común del que los fascismos, e incluso los totalitarismos, serían las especies.
Tampoco se buscará una especie propia de los fascismos, o bien al fascismo
alemán, que sería diferente de todas las otras. Por el contrario, a cualquier
nivel de generalidad o de especificidad que se tome el concepto, se le
considerará como una multiplicidad definida por sus dimensiones
(hay toda clase de fascismos alemanes en la misma época, con
"corrientes" de derecha, corrientes de izquierda, líneas de masa,
líneas de fuga, grandezas urbanas y grandezas rurales, etc.) J.-P. Faye lo ha
mostrado de una manera que nos parece definitiva. La significación tomada por
el fascismo en tal momento, así como su atribución, dependen de las dimensiones
que predominan sobre las demás, de
las líneas que se desarrollan en detrimento de las otras. Las cuestiones de
significación y de atribución son siempre secundarias con relación a un
concepto cualquiera considerado, en primer lugar, como multiplicidad: sea una
proposición del tipo: "Ninguna forma de superyó es inferible de un
individuo a una sociedad dada". Es un mal método. No hay ninguna forma de
concepto cuyo contenido se atribuiría exclusivamente (o en principio) o bien a
individuos, o bien a colectividades. Si el concepto designa verdaderamente una
multiplicidad se atribuye a las sociedades siguiendo tales de sus líneas, a
grupos y familias según tales otras, a individuos según tales otras también; y
cada cosa a la cual se atribuye es, a su vez, una multiplicidad. Si no, se
trata de un mal concepto (se habría sospechado esto para el superyó, así como
para la mayor parte de los conceptos psicoanalíticos que proceden por falsas
concentraciones y también por falsa diferenciación).
(5) Rémy Chauvin, "Entretiens sur la sexualité", Pión, p. 205
(6) Sobre los trabajos de R. E. Benveniste y G. J. Todaro cf Yves Chnsten,
"Le role des virus dans 1'évolution", en "La Recherche", n.
54, marzo 1975: "Los virus pueden, tras integración-extraccion en una
célula, llevarse, a consecuencia de un error de excisión fragmentos de DNA de
su huésped y transmitirlos a nuevas células'
esto es por otra parte la base de lo que se llama "engineering genética .
De ello resulta que la información genética propia de un organismo podría
transferirse a otro gracias a los virus. Si uno se interesa por las situaciones
extremas, puede imaginarse incluso que esta transferencia de información podría
efectuarse de una especie más evolucionada a una especie menos evolucionada o
generadora de la precedente. Este mecanismo actuaría, pues, en sentido
contrario del que utiliza la evolución de manera clásica. Si tales pasos de
información hubieran tenido una gran importancia, se hubiera llegado en ciertos
casos a "sustituir por esquemas reticulares (con comunicaciones entre
ramas tras su diferenciación) a los esquemas en matorral o en árbol que sirven
hoy para representar la evolución" (p.271)
(7) Francois Jacob> "La logique du vivant", Gallimard, pp. 312-333
(trad. castellana: "La lógica de lo viviente", Barcelona, Laia).
(8) Carlos Castañeda, "L'herbe du diable et la petite fumée" tr fr.
le Soleil noir, p. 160.
(9) Fierre Boulez, "Par volonté et par hasard", Seuil, p. 14:
"Usted la planta en un cierto terreno, y de golpe se pone a proliferar
como la mala hierba...". Y "passim", sobre la proliferación
musical, p. 89: "una música que flota donde la propia escritura aporta
para el instrumentista una imposibilidad de conservar una coincidenciacon un
tiempo pulsado".
(10) Cf. Mélanie Klein,
"Psychanalyse d'un enfant", tr. fr. Tchou (el papel de los mapas de guerra en las actividades de Richard).
(11) "Cahiers de 1'Immuable I, Légendes de Fernand Deligny"
("Recherches", n. 8, abril, 1975).
(12) Cf. Dieter Wunderlich, "Pragmatique, situation d'énontiation et
Deixis", en "Langages", n. 26, junio 1972, pp. 50 ss. (Las
tentativas de Mac Cawley, de Sadock y de Wunderlich para introducir
"propiedades pragmáticas" en los árboles chomskianos.)
(13) Cf. Julien Pacotte, "Le réseau arborescent, schéme primordial de la
pensée", Hermann, 1936. Este libro analiza y desarrolla diversos esquemas
de la forma de arborescencia, que no es presentada como un simple formalismo,
sino como "el fundamento real del pensamiento formal". Lleva al
extremo el pensamiento clásico. Recoge todas las formas del Uno-Dos, teoría del
dipolo. El conjunto tronco-raíces-ramas da lugar al siguiente esquema: Más
recientemente, Michel Serres analiza las variedades y secuencias de árboles en
los más diferentes dominios científicos: cómo el árbol se forma a partir de una
"red" ("La traducción", Minuit, pp.27 ss.; "Feux et
signaux de brume", Grasset, pp. 35 ss.).
(14) Fierre Rodenstiehl y Jean Petitot, "Automate asocial et systemes
acentrés", en "Communications", n. 22, 1974. Sobre el teorema de
la amistad, cf. H. S. Wilf, "The Friendship Theorem in Combinatorial
Mathematics", Weish Academic Press; y sobre un teorema del mismo tipo,
llamado de indecisión colectiva, cf. K. J. Arrow, "Choix
collectif et préférences individuelles", tr. fr. Calmann-Lévy.
(15) "Ibíd". El carácter principal del sistema acentrado es que las
iniciativas locales se coordinan independientemente de una instancia central, haciéndose
el cálculo en el conjunto de la red (multiplicidad). "Por esto es por lo
que el único lugar donde puede constituirse un fichero de las personas es en
las propias personas, únicas capaces
de llevar su descripción y de mantenerla al día: la sociedad es el único
fichero posible de las personas. Una sociedad acentrada natural rechaza como
intruso asocial al autómata centralizador" (p. 62). Sobre "el teorema
del Firing Squad", pp. 51-57. Sucede incluso que los generales, en su
sueño de apropiarse de las técnicas formales de guerrilla recurran a
"multiplicidades" "de módulos síncronos", "a base de
células ligeras numerosas, pero independientes" que no incluyen
teóricamente más que un mínimum de poder.central y "enlace
jerárquico": así Guy Brossollet, "Essai sur la non-bataille , Berlín,
1975.
(16) Sobre la agricultura occidental de los cereales y la horticultura oriental
de los tubérculos, sobre la oposición sembrar-picar, sobre las diferencias con
relación a la cría de animales, cf. Haudricourt, "Domestication des
animaux, culture des plantes et traitement d'áutrui" ("L'Homme",
1962) y "L'origine des clones et des clans" ("L'Homme",
enero, 1964). El maíz y el arroz no son objeciones: son cereales
"adoptados tardíamente por cultivadores de tubérculos" y tratados de
manera análoga; es probable que el arroz "apareciera como una mala hierba
de las zanjas de regadío".
(17) Cf. Leslie Friedler, "Le retour du Peau-rouge", tr. fr Seuil Se
encuentra en este libro un muy bello análisis de la geografía de su papel mitológico
y literario en América y de la inversión de' las direcciones. Al este, la
búsqueda de un código propiamente americano y también de una recodificación con
Europa (Henry James
Eliot, Pound, etc.); la sobrecodificación esclavista al sur, con su propia ruma
y la de las plantaciones en la guerra de Secesión (Faulkner, Caldweil...); la
decodificación capitalista procedente del norte (Dos Passos, Dreiser); el papel
del oeste, por otra parte, como línea de fuga, donde se conjugan el viaje, la
alucinación, la locura el indio, la experimentación perceptiva y mental, el
movimiento de las fronteras, el rizoma (Ken Kesey y su "Máquina de
niebla"; la generación beatnik, etc.). Cada gran autor americano hace una
cartografía, incluso por su estilo; contrariamente a lo que sucede entre
nosotros hace un mapa que se conecta directamente con los movimientos
sociales reales que atraviesan América. Por ejemplo, la localización de las
direcciones geográficas en toda la obra de Fitzgerald
(18) Así Joelle de la Casiniere, "Absolument nécessaire", Minuit, que
es un libro verdaderamente nómada. En la misma dirección, cf. las
investigaciones del Montfaucon Research Center.
(19) Kafka, "Diarios", tr. castellana Lumen, p. 12.(*) Ver pág. 66
del libro en francés.
(20) Marcel Schwob, "La cruzada de los niños", 1896 (tr. castellana,
Tusquets, Barcelona); Jerzy Andrzejewski, "Las puertas del Daraíso"
1959 (tr. castellana, México, Joaquín Mortiz), tr. fr. Gallimard- Armand Farrachi, "La
dislocation", 1974, Stock. A
proposito del libro de Schwob Paúl Alphandéry decía que la literatura, en
ciertos casos, podía renovar la historia e imponerle "verdaderas
direcciones de investigación" ("La chrétienté et 1'idee de croisade',
t. II, Albin Michel, p. 116).
(21) Cf la humorada de Foucault: ¿qué sucede cuando uno ya no (se) repite?
"En ese momento ellos repiten, repiten el lenguaje mismo" en
("Nietzsche", cahiers de Royaumont, Minuit, p. 196). (*) Ver pág. 69
del libro en francés.
(22) Cf. Paúl Virilio, "Véhiculaire", en "Nómades et Vagabonds",
10/18, p. 44: sobre el surgimiento de la linearidad y el trastorno de la
percepción por la velocidad.
(*) Ligne de chance, ligne de haneche (en el original).